Raxoi reduce en torno al 60 %, en dos meses, el plazo de pago a proveedores

La oposición duda, sin embargo, de que se vaya a acabar el año dentro del límite legal


santiago / la voz

El Ayuntamiento cerraba agosto triplicando el período medio de pago a proveedores, que la ley fija en 30 días. Entonces, Raxoi lo hacía a 101,5 días, según el Ministerio de Hacienda. Dos meses después ha reducido ese plazo en torno al 60 %, aunque el esfuerzo por tramitar facturas hasta ahora bloqueadas por distintas casuísticas no es suficiente para ajustarse a la normativa. En octubre, el período se quedó en algo más de treinta días, según anunciaba la concejala de Facenda, Marta Abal, en el pleno en el que la corporación aprobó ayer la cuenta general del 2018. La oposición, sin embargo, duda de que a finales de año se esté dentro del límite normativo, lo que determinaría que los cinco millones de superávit que Raxoi tiene disponibles (el PP dice que son 9,3) para inversiones en el 2020 se irían a adelantar el pago de deuda bancaria.

Con las necesidades que tiene la ciudad, ese es un escenario en el que no quiere verse ninguna formación de la oposición, ni el gobierno, que precisamente retuvo ese importe en el verano (cuando dedicó otra parte a amortizar deuda) con la intención de acabar el año ajustándose a esos 30 días, lo que le dejaría libertad para decidir el destino de dicha cuantía. Pero Martiño Noriega no tiene tan claro que vaya a ajustarse al plazo legal, pese al «sorpresivo» anuncio de Abal, por lo que invitó al gobierno a presentar ya un plan para su inversión.

La propuesta de CA llegó después de que Ramón Quiroga (PP) se preguntase por el destino de esos fondos (defiende que su importe es el doble) tras la aprobación de una nueva normativa que permitiría invertirlos en el 2020. «Aproveiten esa ventá», decía Noriega, para presentar «xa» un programa de inversiones.

Abal no entró expresamente en esa materia, pero sí abogó por introducir en la nueva relación de puestos de trabajo plazas de responsables de gestión de todas las áreas para que cada departamento sepa en cada momento de qué medios económicos dispone y cómo va de gasto, además de facilitar la tarea posterior a Intervención. Porque los desajustes en el plazo a proveedores no se deben a falta de liquidez, como constata la cuenta general del 2018, sino a un problema estructural de recursos de personal, señaló.

Finanzas saneadas pero escasas obras, la imagen que deja la cuenta general del 2018

El pleno aprobó ayer la cuenta general del 2018 con el apoyo expreso del gobierno (PSOE) y CA y la abstención de populares y nacionalistas. El documento evidencia una situación financiera saneada, pero con una inversión muy limitada, según la intervención de Marta Abal, quien se centró más en los problemas estructurales que Raxoi debe resolver para mejorar la gestión económica que en los detalles económicos de un ejercicio cuya administración no correspondió a su gobierno, sino al de Noriega.

El exalcalde hizo especial incidencia en esa salud financiera y en la reducción de la deuda para reclamar la paternidad de su grupo con la administración «menos hipotecada dos últimos 15 anos», al margen de la visión que cada grupo tenga, dijo, sobre cómo se llegó a ese escenario. Porque, si bien el PSOE pasó de puntillas por esa cuestión, PP y BNG coincidieron en que esa salud estuvo asentada en la incapacidad para gestionar inversiones. Pero los populares no centraron su crítica solo en la acción de CA. Porque si el PSOE no tiene responsabilidad en la gestión de ese ejercicio, sí la tiene en sus efectos, según Ramón Quiroga: en concreto, en la del superávit de 18 millones, en el que están esos 9,3 millones -5 para el gobierno- pendientes de destino. Quiroga aprovechó para reprochar a Bugallo que desechase la posibilidad de llegar a un pacto fiscal con su formación y encaminar también su apoyo en otras cuestiones de ciudad: la situación financiera permitiría asumir la rebaja que pedía el PP, indicó.

«Hai que gobernar para saber o que se pode facer, e nós non podemos permitirnos perder ingresos, senón obter novos», replicó Marta Abal, porque «os gastos correntes dos que tanto se queixan apenas dan para cubrir o gasto corrente desta cidade». Y ese gasto «crece, e vai crecer máis nos próximos anos pola adxudicación de contratos extintos». Por eso, pese al superávit y a la buena situación financiera, «imos ter que facer maxia para cadrar os números no orzamento que vén», añadió.

La inversión por habitante fue de 99 euros frente a los 1.048 de gasto

La inversión total por habitante en el 2018 fue de 99,22 euros, que Goretti Sanmartín contrapuso, por su «escandalosa desproporción», con el gasto por habitante: 1.048,66 euros. «O problema é claro, existe unha incapacidade para facer un nivel de investimento produtivo que sexa beneficioso para a cidade» por el incumplimiento del período medio de pago. «Non serve de nada ter 17 millóns en remanentes se non se inviste», porque el nivel de ejecución de inversiones fue del 26,8 %. Más alto que en años anteriores, pero insuficiente, asumió Noriega, quien auguró que no será mejor en los próximos años porque «o problema estrutural», esencialmente de falta de recursos humanos, «segue aí».

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