Libertad Culebras: «Tengo una cruzada contra los prejuicios sobre la mamá perfecta»

Encontró en la psicología perinatal e infantil la guinda a su pasión profesional


santiago / la voz

Las segundas oportunidades son importantes en la vida de Libertad Culebras. A diferencia de otras personas que nacen con sus objetivos muy claros y que no paran hasta conseguirlos, ella ha necesitado algunas idas y venidas para llegar al lugar en el mundo que a ella le apetecía y que, sobre todo, la hace feliz. Nacida circunstancialmente en Panamá por cuestiones familiares, se vino a los pocos meses a Galicia, a Vilagarcía. A los 13 años llegó a Santiago una niña pizpireta y ya se quedó instalada para siempre, en la ciudad y en esa actitud vital.

Como tantos otros nacidos en los años del baby bum, le tocó orientar su vida profesional en el cambio de milenio y fue víctima de un fenómeno universitario habitual en aquellos tiempos, en los que si no tenías muy definida la vocación acababas eligiendo entre Derecho o Económicas. La segunda fue su opción, pero cada año que avanzaba era más fuerte la sensación que le invadía cada verano de estar equivocándose. «Mi desgracia es que iba aprobando».

Cogió un poco de aire, reflexionó y llegó la inspiración. «Casi al mismo tiempo conocí a una psicóloga, a una estudiante de la carrera y cayó en mis manos un libro sobre el tema. Lo tuve muy claro». Su percepción de la vida en Santiago dio un vuelco radical. «Estaba tan a disgusto que no apreciaba cruzar el casco histórico y el Obradoiro para ir a la facultad, y sin embargo me enamoré del campus y hasta disfrutaba pasando por el callejón de Derecho lleno de meadas», ironiza.

Libertad sabe lo que es el drama en el sentido más artístico. En su último curso en Peleteiro conectó con el profesor de teatro Roberto Leal y la actuación la acompañó durante unos cuantos años que no le importa que se resuman en una época de «faranduleo», en el mejor sentido. Dio clases, las recibió y participó en un grupo profesional, Galileo, con el que preparaban obras para adultos y niños.

«Empecé tarde la carrera y la disfruté muchísimo, pero al acabar no supe dar el salto al mundo laboral», admite. Trabajaba, pero no en lo suyo. La interpretación le dio una oportunidad con una serie de televisión que se emitió en la TVG en el 2001. Ella era la recepcionista de Pequeno hotel, una comedia con recursos limitados en la que compartió reparto con dos principiantes como Roberto Vilar (Land Rober) o Pedro Alonso (La casa de papel).

El orden llegó a su vida con una etapa de visitadora médica -«me vino bien», reconoce- hasta que decidió darle la oportunidad a la psicología que no había encontrado como recién licenciada. De su experiencia como actriz le queda el aplomo y la capacidad de comunicación entusiasta que ahora transmite en la televisión, en talleres y en charlas a los que acude para hablar de su auténtica pasión, la psicología, un campo muy amplio que le lleva a contactar con niños, adolescentes, padres y madres, profesionales, mujeres en riesgo de exclusión... Hasta que tocó en una puerta y descubrió el mundo de la psicología perinatal y todo lo que tiene que ver con el embarazo y la llegada de un hijo. «Es una puerta pequeña que no se tiene muy en cuenta, pero una vez que entras detectas que la mirada perinatal lo abarca todo, desde los vínculos iniciales con un hijo hasta los comportamientos posteriores».

Como madre de tres niños y tras horas en talleres se reconoce inmersa en «una cruzada contra los prejuicios y etiquetas sobre la mamá perfecta. Hay una enorme presión por hacerlo bien. Es como una boda, hagas lo que hagas alguien te va a criticar, por una decisión o la contraria. Yo conozco toda la teoría, pero también sé lo que es llegar cansada a casa», advierte.

«Cada vez voy menos al centro de Santiago y hago más vida de barrio en O Castiñeiriño»

Desde que llegó a Santiago con 13 años nunca abandonó el municipio, pero sí ha ido adaptando su ubicación a su modo de vida. Recuerda con cierta nostalgia «los fiestones» que hacía en su casa de la Rúa Nova en la época en la que se ganaba la vida como actriz, pero el ambiente familiar la fue empujando primero hacia la plaza de Vigo y después hacia zonas más tranquilas como O Castiñeiriño, que es su actual base de operaciones. «Cada vez voy menos al centro de Santiago y hago más vida de barrio, porque en ocasiones no puedes aparcar ni pagando y es más amable para los niños». Tampoco es que la considere una ciudad agresiva para los pequeños, porque tiene buenas zonas verdes «como el parque del Restollal», pero le gusta que su vecina Paquita tenga gallinas y que a veces le lleve huevos. Cuando entró por primera vez en el Gaiás su primer hijo tenía dos años, «y mi primera impresión entonces fue que aquello sería un gran lugar para un gran parque de bolas».

Su condición de trabajadora autónoma la ha llevado a trabajar en diferentes entornos, y en lo que se refiere al asesoramiento familiar, percibe que las preocupaciones de los padres «son las mismas en Santiago, en Bembibre o en una gran ciudad».

Charla en el Dolores Ramos

De forma regular Libertad Culebras trabaja en Escuela de Mamás, en Milladoiro, pero es habitual que ofrezca charlas como la que está programada este jueves 24, a las 16.45 horas, en el centro de educación Dolores Ramos-Colexio M. Peleteiro, en su sede de Santiago León de Caracas. Hablará sobre Las buenas rutinas y cómo favorecer y mejorar el clima familiar.

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