Bugallo y Noriega pactan la política fiscal con bajada en el IBI rústico

El de grandes superficies, crecerá, y se bonificará la creación de nuevas empresas


santiago / la voz

Hacer de Santiago una ciudad fiscalmente más atractiva para la captación de empresas y avanzar en el equilibrio territorial y la progresividad en materia impositiva. Esas son las claves de las nuevas ordenanzas fiscales que ayer presentó la concejala de Facenda, Marta Abal, tras su aprobación por parte de la Xunta de Goberno, un paso preceptivo pero no definitivo, porque habrá de ser el pleno el que les dé viabilidad. Pero el gobierno no tendrá problema.

Las negociaciones mantenidas en las últimas semanas con los tres grupos municipales le garantizaban al menos la abstención de Compostela Aberta (CA), suficiente para sacarlas adelante, al margen de la posición que puedan mantener el PP y el BNG. Los de Martiño Noriega ya habían avanzado en los últimos días una actitud facilitadora, lo que como mínimo aseguraba su abstención.

Pero el exalcalde confirmaba ayer mismo que, pese a algunas dudas vinculadas con sus demandas bonificadoras del IBI para el rural, finalmente su grupo se ha decidido por un apoyo expreso, lo que les permite hablar de una «maternidade compartida» tras reconocer que los socialistas han encajado un 80 % largo de sus propuestas, aunque algunas matizadas, como la subida (del 0,54 al 0,55 %) del tipo impositivo para el 10 % de los inmuebles urbanos no residenciales de mayor valor catastral: grandes áreas comerciales y párkings, esencialmente. CA proponía aumentarlo al 0,57.

Esa subida supondrá unos ingresos a mayores de 114.000 euros, que compensarán los 76.000 de merma que lleva aparejada la bajada de ese mismo impuesto en suelo rústico y, en cierta medida, el impacto de las nuevas medidas bonificadoras. Porque en el rural bajará el IBI: del 0,51 al 0,48 %. Se trata de redistribuir la presión fiscal a favor de estos inmuebles, dicen los socialistas, lo que CA identifica con el equilibrio territorial y la progresividad que sustentaron su propuesta negociadora y que «dá continuidade» a la política fiscal de su mandato, según apuntó Noriega al avanzar el voto de su grupo, justo después de que Abal diese cuenta de los cambios impositivos.

Accesibilidad en las viviendas

Además de las modificaciones señaladas en el tipo del IBI, las ordenanzas recogen nuevas bonificaciones en ese impuesto, en el IAE y en el ICIO (construcciones) para motivar el asentamiento de empresas o la ampliación de las existentes. Los descuentos van ligados a la creación de empleo indefinido y de calidad. Ponderados según el grado de generación de empleo, pueden llegar al 95 %, con tres años de carencia en el IAE y el IBI, y de cinco si se trata de firmas de los sectores de la biotecnología y la madera, con los que el gobierno «ten un compromiso firme», según Abal. Un compromiso que alcanza a toda la corporación y que Noriega ha hecho valer también en su apoyo.

También se bonificará el IBI de la Cámara de Comercio y aumentarán las ayudas del ICIO para la adaptación de la accesibilidad en viviendas. Y, a iniciativa de CA, se crean descuentos a las empresas de polígonos que empleen o produzcan energías renovables y tengan plan de transporte colectivo.

El PP ve un pacto de «insaciabilidade fiscal», pero valora la merma en el rural

El gobierno está trabajando ya en los presupuestos y pretende abrir contactos en breve con todos los grupos. Abal espera que el entendimiento en política fiscal (en el que destacó la introducción de propuestas de todos los grupos, aunque en menor medida del PP, que formuló una bajada generalizada del IBI, con un impacto de dos millones de euros que el PSOE no estaba dispuesto a asumir) facilite el de los presupuestos.

No obstante, la edila no deja de apuntar que son procesos distintos. Así lo ve también Noriega, quien pese a haber negociado las ordenanzas «na primeira vez» en que el gobierno lo ha llamado, no descarta que PSOE y PP puedan mantener «a maridaxe» que observa entre los dos grupos mayoritarios. «Escoitaremos ao goberno, que xa coñece as nosas liñas vermellas en investimento social, cultural e creación de emprego».

El PP no ha adelantado aún su voto con las ordenanzas, pero Brunete ve en ese acuerdo un pacto «de insaciabilidade fiscal» y dice que era posible aliviar la carga impositiva sin comprometer los ingresos. El BNG está por facilitar la aprobación, pero será su asamblea la que diga si con apoyo expreso o la abstención.

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