Los afectados por los pisos turísticos ilegales reclaman inspecciones

Margarita Mosteiro Miguel
marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Sandra Alonso

Agalin propone medidas para movilizar viviendas vacías hacia el mercado de alquiler

19 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La clave para frenar el creciente incremento de pisos turísticos en Santiago en detrimento de la vivienda destinada al alquiler tradicional pasa por el «control real» de los inmuebles para garantizar que se trata de actividades legales. Los portavoces de Agalin insisten en que «no vamos contra los pisos legales, e intentaremos hacerles ver que lo que planteamos es bueno para ellos. Si cumplen la norma, ¿qué problema hay?. Estar dentro de la ley, favorece su imagen».

En esta lectura del problema coinciden con Esteban Iglesias, portavoz de la Unión Hotelera, que considera que se hace indispensable «la colaboración entre el Concello y la Xunta, y también Hacienda» para controlar el funcionamiento legal de todos los establecimientos. Iglesias argumenta que, de la misma manera que un hotel está sometido a inspecciones periódicas, los pisos turísticos deberían pasar dichos controles. «Si cumplen la legalidad, no tienen razones para preocuparse», dijo.

Esteban Iglesias incidió en un dato que considera preocupante, y es el hecho de que «la Unión Hotelera representa a 15 hoteles que tienen 2.400 plazas, pero el estudio del Concello fija en 3.000 las plazas ilegales. Tienen más que nosotros. Poco queda por decir. Estos recursos son en negro». Ante las afirmaciones de los propietarios de pisos turísticos en las que insisten en limitar el número a los 600 registrados, Iglesias reflexiona que «hace años había 30.000 universitarios, ahora hay la mitad, 15.000, y no tienen dónde alojarse. Dónde están los pisos?». Otro dato para la reflexión corresponde a la caída de las fianzas de los pisos de alquiler en el IGVS: «Bajaron las fianzas en bastante más de 600, ¿de verdad tenemos que creer que son pisos que pasaron a estar vacíos?».