Ellos creen que hay trabajos no pagados que merecen la pena

Dos veteranos de Protección Civil de Santiago hablan de las satisfacciones que da ser voluntario


Evaristo Lema López, más conocido como Tito, tiene 54 años y trabaja en una empresa de seguridad. Es el voluntario que más tiempo lleva colaborando con Protección Civil de Santiago. Empezó un 24 de julio de 1997, recuerda, en el operativo de los Fogos do Apóstolo, aunque reconoce que esa fecha «es un día triste para nosotros, por la tragedia de Angrois, que vivimos de cerca». Nieto de hosteleros, es el coordinador de los Caminos de Santiago, donde lleva más de dos décadas ayudando a los peregrinos en su recta final cara el Obradoiro, una tarea que compagina con su empleo y sus responsabilidades familiares. Y lo hace sin esperar un duro a cambio, convencido de que hay trabajos no pagados que merecen la pena. Lo mismo piensa Isabel del Río Noya, otra picheleira de pura cepa que a sus 35 años es la veterana de la agrupación, donde comenzó recién cumplida la mayoría de edad. «Aquí no se cobra, pero la satisfacción que te llevas es impagable. Te forman en muchísimas cosas porque tienes que estar preparado para cualquier tipo de situación, desde primeros auxilios a la extinción de incendios, cerrajería, comunicación, tráfico... hasta en el lenguaje de signos y en el callejero de Santiago. Es una experiencia muy amplia y muy gratificante. Te abre muchísimas puertas, aunque parezca que no. Hay que vivirlo. Además, haces amigos de todas las edades y condiciones», asegura la responsable de logística y avituallamiento (para sucesos previstos e imprevistos) en Protección Civil, quien ejerce profesionalmente como conserje de instalaciones deportivas y madre. Los dos veteranos hablan de las satisfacciones que da ser voluntario y del compañerismo que reina en el grupo con base en San Lázaro que dirige Begoña del Río. «Esta es una agrupación quitapenas y te llevas alegría. Si yo lo tuviera que dejar, me vendría abajo», apunta Tito. Entre la larga lista de anécdotas que ha ido cosechando en los últimos 22 años junto al escuadrón naranja, está la de presenciar una peregrinación de camellos que venía desde Madrid e incluso haber compartido momento cómplice con el mismísimo Felipe VI y la reina Letizia, en la que fue su primera visita oficial a Galicia tras su proclamación. Desde hace unos cinco años, Tito es también uno de los maceros del Concello de Santiago, encargados de abrir el paso a reyes y autoridades. Este pomposo atuendo que él lleva con orgullo no pasó desapercibido para la pareja real. «Cargar un mazo de tres kilos y pico sobre el hombro durante cuatro horas no es un chiste», reconoce. Ambos veteranos participaron en el operativo del papa Benedicto XVI y en infinitas acciones pequeñas que no ocuparon titulares, pero trascendentales para las personas a las que socorrieron o guiaron cuando más lo necesitaban. Su agradecimiento y sentir que han ayudado, dicen, vale todo el oro del mundo y animan a cuanta gente esté disponible a vivir la experiencia en Protección Civil. «Te cambia la vida», afirman. 

Moteros y animalistas

Moteros y amantes de los animales se aliaron en Animalíate, una jornada en Milladoiro llena de actividades a favor de la asociación Ángeles caídos sobre ruedas, la cual facilita sillas de ruedas a animales lesionados entre otras cosas. Un mercadillo solidario, exposiciones de motos, sorteos, exhibiciones caninas y actuaciones musicales animaron la cita, en cuya organización estaban implicados también el grupo motero Biker’Solitaros y el Concello de Ames. El cantante santiagués Jorge Casal y Sabela apadrinaron esta primera edición, que incluía una ruta motera con salida desde A Coruña por las siete ciudades gallegas y final en Milladoiro, encabezada por Juan Lojo, así como una cena benéfica vegetariana de colofón. «Se unieron más de 1.000 moteros, pero después había familias y cientos de personas... Calculamos que juntamos a más de 2.000», señalaron desde la organización.

 

Regueifa local

La regueifa local quedó en un muy buen lugar en la gala de Enreguéifate. Entre los ganadores de esta tercera edición, estaban Os Conxugadores, representantes del barrio de Conxo (José María al saxo) y vencedores en la categoría de regueifa más diversa. El premio a la más reivindicativa recayó en la asociación cultural A Mámoa de Luou, con su Fóra Toysal, interpretada por un grupo de menores bien entonados. Y la composición más aguda fue la Regueifa electoral de Son de Teo, encabezada por el alcalde teense, Rafael Sisto.

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