La Casa do Cabido exhibe cuatro relatos fotográficos con la esencia del Camino

«A paisaxe e a súa pegada II» incluye imágenes de Xoán A. Soler, Andrea Costas, Eva Díez y Denís Estévez


«Busquei artistas que traballaran coa poética da fotografía, co lirismo, coa metáfora e desde diferentes puntos de vista». Y el objetivo de Mercedes Rozas, comisaria de la exposición A paisaxe e a súa pegada II, impulsada por el Consorcio de Santiago, se cumplió con creces. Los fotógrafos Andrea Costas, Eva Díez, Denís Estévez y Xoán A. Soler tenían el mismo punto de partida: reflejar el Camino y la propia ciudad, pero el resultado es completamente diferente, como se podrá comprobar hasta finales de diciembre en la Casa do Cabido. Unas imágenes que también distan mucho de las realizadas para la primera parte de la muestra por Alberte Peiteavel, Javier Teniente, Sheila Pazos y Tino Viz.

Xoán A. Soler -fotógrafo de La Voz de Galicia- tomó como punto de partida los cuatro elementos de la naturaleza, añadiéndole dos más que forman parte de la esencia de Compostela: piedra y cielo. Los reflejó en una vista de las torres de la Catedral en una mañana de niebla desde el monte Pedroso (aire); unas botas de un peregrino colgadas en el Obradoiro (tierra), un mar de paraguas en la Rúa do Franco (agua), una puesta de sol en los soportales de Cervantes (fuego), las escaleras del arco del pazo de Xelmírez (piedra) y un rastro de estrellas con la escultura a los peregrinos en el Monte do Gozo (cielo). «Este é o meu gran de area para que, como dicía Valle-Inclán, Compostela siga parecendo eterna», afirmó el autor.

Por su parte, Eva Díez parte de la investigación sobre el origen del Camino para una propuesta en la que combina cartografías del cielo y la tierra con una imagen de Fisterra. «Me interesa que antes se vivía mirando al cielo y a la tierra, pero parece que ahora solo vivimos mirando a la tierra», explicó.

La propuesta de Denís Estévez, Mapa inverso, mira a la naturaleza tomando como referencia una persona invidente, pero que, pese a nunca ver nada, gestiona el espacio. «Aínda que sexa todo tan escuro, sempre hai unha vía», aseguró el artista. Hizo las fotos de noche con un punto de luz generado por un foco.

Andrea Costas optó por una metáfora ligando el Camino y la lactancia materna. «Andaba eu co aleitamento dos meus fillos e parece algo doado, pero tamén ten momentos complicados. É un percorrido que pode ser moi místico e transformador. Ademais, o Camiño é tamén Vía Láctea», detalló.

El alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, destacó en la inauguración la capacidad de los artistas «de percibir y de transmitir as súas ideas» .

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