El Museo do Pobo Galego, ante su gran obra

Los nuevos espacios que se prevén ganar con la ampliación del ala sur favorecerán organizar un recorrido por toda la historia de Galicia, desde el paleolítico hasta la sociedad actual


santiago / la voz

En el Museo do Pobo Galego comenzó la cuenta atrás y se nota: en pocos días deberán empezar las obras del ala sur, la intervención de más envergadura en los casi 42 años transcurridos desde que, a finales de octubre de 1977, se inauguraron sus primeras salas. El Consorcio aprobó invertir 2,7 millones de euros para adecuar y renovar 1.600 metros cuadrados que se destinarán a nuevos espacios expositivos, oficinas y otros usos.

EL PRESENTE

Dejar todo listo. Las últimas semanas se trata de dejar todo listo para que empiecen los trabajos, que está previsto se prolonguen durante 13 meses. Hay muchos materiales afectados, incluso de usos del emblemático edificio antes de ser museo. Hasta restos de una ballena y de diversas exposiciones, además de publicaciones, cuadros y enseres muy diversos se acumulan en los pasillos y demás espacios de la zona sur, que va a ser demolida para reconstruirla de nuevo.

EL FUTURO

Explicar Galicia. A finales del 2020, cuando finalicen las obras, se impulsará un nuevo proyecto. El objetivo será, en palabras del director del Museo, Manuel Vilar, «facer un percorrido por toda a Historia de Galicia, das orixes á actualidade, cos fondos que temos e outros que estamos a procurar. Trataremos de explicar como chegamos aos tempos de hoxe: desde o paleolítico, á autonomía e á sociedade actual, que é ben diferente á de hai 40 anos».

El discurso

Modernización. Será una ocasión para modernizar y actualizar el discurso, agrega: «En 1976, cando botou a andar a idea deste Museo, Galicia era moi rural, a vida nas aldeas tiña un peso enorme. Hoxe somos un país moi urbanizado; a emigración persiste, aínda que é diferente; hai máis xente de fóra que reside entre nós, somos máis multiculturais. Por iso temos que incorporar e potenciar aspectos que non están aínda, ou están pouco representados no discurso do Museo, e dar un maior pulo á sociedade actual», agrega Manuel Vilar.

EL PASADO

Muchos usos. Desde que la orden de los dominicos estableció allí su sede, en la Edad Media, el monumento que ocupa el Museo tuvo numerosos usos. Experimentó una importante transformación en el siglo XVII, con intervención del prestigioso arquitecto Domingos de Andrade.

EL MUSEO

Edificio municipal. El 31 de julio de 1976, el Ministerio de Gobernación de España aprobó el expediente que permitía crear el Museo do Pobo Galego. Poco después se constituyó en la sede del Colegio Médico de la ciudad el Padroado que iba a regirlo. El 18 de enero de 1977 el pleno municipal acordó la cesión del edificio para el Museo do Pobo Galego, trámite imprescindible, por ser de propiedad del Concello.

los inicios

En ruinas. El edificio presentaba un aspecto ruinoso. Era, según descripción de Justo Beramendi «unha sorte de caixón de xastre da cidade, onde se metía todo o que non atopaba acomodo noutro lugar: na ala sur, un colexio infantil levado por unhas monxas e o grupo de teatro Ditea; o arquivo histórico municipal malvivía encima da entrada á igrexa; no lado oeste do edificio conventual, os bombeiros ocupaban o baixo e un cativo museo municipal languidecía no primeiro andar; no baixo cuberta do lado este ensaiaba a banda municipal; e nos baixos do lado norte, convivían o depósito de expedientes de embargo dos xulgados cunhas aulas do PPO (Patronato de Promoción Obrera) para a formación de traballadores». Allí formaban albañiles, recuerda, que fueron los primeros en hacer reformas para el Museo, que continuaron desde entonces. Y ahora siguen.

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