Arte teense que conquista a Europa

Los trabajos de Twee Muizen lucen en Barcelona, Berlín, Holanda y Rumanía, entre otros lugares


Denís Galocha y Cristina Barrientos forman la pareja artística Twee Muizen. Él tiene 33 años, es de A Agrela y estudió bellas artes. Ella 34, hizo diseño de moda y también procede de Teo, de Solláns. Se conocieron en Santiago, cuenta Denís, quien solía salir de marcha por la capital gallega en su época en la facultad de Pontevedra. Cris tenía entonces un empleo en las galerías del Ensanche, en un local llamado La Cabaña. Se conocieron y surgió el flechazo. Los teenses acabaron haciendo las maletas y mudándose a Ámsterdam. En un almacén holandés, decidieron que lo mejor era hacer muñecos en un ambiente menos corporativo, creados como si de esculturas se tratase, originales a más no poder y mimados en cada costura. Se volvieron a Galicia para poner en marcha este proyecto como Twee Muizen, que en holandés significa dos ratones. Con este nombre se han hecho conocidos, tanto por los trabajos textiles que hace Cris (ahora está con unas máscaras para un grupo peruano) como por los murales que realiza Denís, con su pareja como ayudante. Sus pinturas en fachadas se extienden por Barcelona, Zaragoza, Oviedo, Berlín, Rumanía, Holanda... «Nos encanta viajar y, si me llaman, voy», dice el artista plástico, hermano de la modelo Alba Galocha, al tiempo que reconoce que en norte de Europa «pagan mejor que en España». Afincados en Cataluña, su primer gran mural luce en Escairón (O Saviñao), en una sala de fiestas, «y a partir de ahí nos empezaron a llamar para participar en festivales». El último, el de DesOrdes Creativas, donde han aprovechado la forma partida de una fachada de Ordes para representar una dualidad: «El mar se ve en el hombre, con tentáculos saliendo de la barba y un pez en la cabeza, y la vegetación en la chica. Nos gusta esa conexión con la gente y el entorno, influenciarnos por el folklore y lo tradicional para llevarlo a lo moderno». Así han conquistado a media Europa y lo que queda por vivir, que diría Bunbury.

Mujeres burgalesas

2Como cada verano la directora del Centro Británico de Santiago, Elena Martínez, reunió en la casa familiar de Río-Quintanilla, ubicada en el valle burgalés de Caderechas, a sus amigas de la zona con motivo de la fiesta de San Roque. Ahí estaban, entre otras, su hermana Irene; la periodista Vita da Cuña, afincada en Santiago y natural del cercano Valle de Valdivielso, con su madre, María Irene Palencia; y la optometrista retirada Humildad Aliende, natural del vecino pueblo de Aguas Cándidas que pasa temporadas en Compostela, ciudad que adora. Solo faltaba Covadonga Delgado, natural de Aranda de Duero y secretaria técnica del Colegio de Ópticos de Galicia. Tras la merienda, llegaron las canciones con un troyano camuflado, y no faltó su himno: «Burgalesa, burgalesa / manojito de claveles…». Un brindis por la amistad allá donde sea.

Juan Magán y cía

3Desde que Juan Magán se dio a conocer en las radios de medio planeta, han sido muchas las colaboraciones musicales que ha hecho. Las últimas, con Ana Guerra, Carlos Right o David Bisbal. Y había intriga en Melide si actuaría junto a algún invitado especial. El rey del electro-latino escogió a Paolo Dumore.

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