La apertura de la A-54 intensifica el tráfico rodado en la travesía de Arzúa

El Concello propone a Fomento la instalación de semáforos en el centro urbano


arzúa / la voz

El tráfico rodado empieza a ser un quebradero de cabeza para los vecinos de Arzúa. La apertura, a finales de mayo, del tramo de autovía que comunica el municipio con Santiago incrementó de manera notable la circulación de vehículos por la travesía urbana que dibuja a su paso por la localidad la carretera general N-547, hasta ahora de referencia para desplazarse a la capital gallega y también a la ciudad de Lugo. La vía de alta capacidad que vertebra el interior de la comunidad, la A-54, todavía no jubiló la carretera nacional. El tramo de autovía por Melide está en obras, pero, a la vista del mayor tránsito circulatorio que soporta la general entre Arzúa y Palas de Rei, ya compensa, en tiempo y seguridad, desplazarse por la A-54 de una a otra provincia.

«Hai un incremento considerable de tráfico pesado, pero de lixeiro tamén», comenta Eva Rodríguez Penas. Es agente de la Policía Local en Arzúa y justificó en un informe la necesidad de reordenar la circulación viaria en el centro urbano a causa del mayor peso que soporta desde la entrada en servicio del tramo de autovía al que se accede a 4 kilómetros de la localidad. Explica que «as saídas das outras vías fanse imposible a as incorporacións eternízanse». Los viales a los que alude la agente azuana son los dos que entroncan con la travesía de la carretera nacional: el que comunica el centro urbano con el núcleo de Corredoiras, en el municipio de Boimorto, y el que conduce desde igual punto al pontevedrés de Vila de Cruces. En esa intersección es donde desde el Concello de Arzúa se plantea al Ministerio de Fomento, titular de la carretera nacional, instalar semáforos para regular el tráfico rodado en el centro urbano. La propuesta técnica, acompañada por el informe emitido por la Policía Local, se trasladará para ello a Demarcación de Carreteras del Estado en Galicia. De acuerdo con el alcalde arzuano, el independiente José Luis García López, la instalación de semáforos no solo es necesaria para regular y dar fluidez a la circulación viaria, sino que también para ganar en seguridad, toda vez que, explica, «o incremento de tráfico, sobre todo de camións de gran tonelaxe, rexístrase nunha área complicada, porque en poucos metros hai tres pasos de cebra polos que cruzan moitos peóns».

En igual línea se expresa desde la Policía Local Eva Rodríguez, a juicio de la que la instalación de semáforos «é tan fundamental para os vehículos como para os peóns». La mayor intensidad del tráfico rodado en el centro urbano de Arzúa se detecta, según expone la agente, a primerísima hora de la mañana y repunta hacia las 10.30 horas y también, pasado el mediodía, hasta cerca de las dos de la tarde. Además, a partir de las 18.00 horas aproximadamente «hai moito vehículo pesado», afirma Eva Rodríguez, que está convencida de que la travesía urbana de la carretera nacional a su paso por Arzúa todavía soportará más peso circulatorio que el ya detectado. Afirma, sin titubeos, que «isto está empezando». De ahí que desde la administración local se hayan apresurado a plantear una propuesta de ordenación viaria a Fomento.

El mayor tránsito circulatorio repercute en diferente medida en los negocios locales

Al igual que en la Policía Local, Diego Valiño no duda de que el tráfico rodado que soporta la travesía de Arzúa desde la apertura del tramo de autovía hasta Lavacolla «se está incrementando día a día», afirma este empresario arzuano que, además, es presidente de AECA, la asociación comarcal que representa al sector. En su particular negocio -regenta las dos gasolineras que prestan servicio a las afueras de la localidad-, la mayor intensidad de la circulación viaria está repercutiendo en «más ventas», admite. Cuenta que «se ven camiones pesados que antes no se veían», algo que «no se notó con la apertura del tramo de Palas». Ahora bien, a todo ese flujo circulatorio «hay que darle fluidez porque ralentiza mucho el paso», advierte Valiño.

El mayor tránsito de vehículos también está repercutiendo de manera favorable en los negocios de hostelería, localizados a las afueras de Arzúa. En uno de ellos comentan que «hasta ahora no salimos perjudicados, todo lo contrario», pero temen que cuando concluya el tramo en obras de Melide y entre en servicio todo el trazado de la autovía «esto vaya a ser un desastre. Solo hay que pasar por Arca -añaden-para ver que no hay nada, salvo peregrinos, cuando antes paraba muchísima gente que hacía el trayecto Lugo-Santiago». Y desde el Bar Luis, un local en el centro urbano próximo al aparcamiento público habilitado por el Concello, Mary Moscoso cuenta que «por agora pouco paran, se cadra algún máis para comprar queixos, pero a maioría son de paso».

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