Compostela registra el peor saldo vegetativo desde los años 70

Santiago contabilizó 929 óbitos frente a 740 nacimientos en el 2018, mientras que Ames y Oroso logran un balance positivo


Santiago / la voz

La balanza del saldo vegetativo se desequilibra cada vez más. La caída de la natalidad en el 2018 incrementa su inclinación hacia el lado de los fallecimientos. Santiago presentó el año pasado el peor balance desde que hay registros del Instituto Galego de Estatística (IGE), con los óbitos superando a los nacimientos en 189: 929 frente a 740. Por tercera ocasión desde 1975 -también sucedió en el 2017 y en el 2003-, el número de fallecidos en la capital gallega rebasa en más de un centenar a los registros de niños. Hay que remontarse al 2012 para encontrar la última vez en la que la balanza se inclinó del lado de los nacimientos y lejos quedan las cifras de finales de los años 70, cuando los nuevos pequeños empadronados superaban en más de un millar a los decesos.

Con Compostela siguiendo la tendencia general en la falta de relevo generacional, en el área solo quedan dos oasis: Ames y Oroso. Son los únicos ayuntamientos que pueden presumir de tener un saldo vegetativo positivo en el 2018. Tampoco pueden celebrarlo mucho porque ven como en los últimos años la distancia se recorta a pasos agigantados. En Ames se registraron 92 nacimientos más que muertes y en Oroso, seis.

Sin nuevos niños en Santiso

El área compostelana contabilizó el año pasado 2.835 fallecimientos frente a los 1.777 niños pequeños registrados, es decir, 1.058 más. En la mayor parte los municipios, se ampliaron las distancias y la balanza se inclinó más que en ejercicios precedentes hacia el lado de los óbitos. Hay casos muy llamativos. Uno de ellos es Santiso, donde en el 2018 no se contabilizó ningún nacimiento, mientras que hubo 27 decesos, según los datos del IGE. En Toques sucede algo parecido: dos bebés frente a treinta defunciones, mientras que en Boimorto hubo cuatro natalicios y 53 muertes.

En el peor balance del saldo vegetativo tiene mucho que decir la caída de la natalidad. El año pasado, en Santiago y los municipios de su área se produjeron 142 nacimientos menos que en el 2017, pasando de 1.919 a 1.777. Esto supone un descenso del 7,3 %. En Compostela hubo 740 bebés empadronados, 63 menos que en el ejercicio precedente. Es la primera vez en la última década que se situó por debajo de la barrera de los ochocientos natalicios. Eso sí, no es su peor registro histórico. El IGE recoge que la cifra más baja data del 2001, con únicamente 683.

También fue importante la caída de la natalidad en Ames al pasar de 296 a 246 (50 menos, lo que supone una bajada porcentual de 16,8 %); y en Ordes, donde descendió en 35 respecto al 2017, quedando en 88 los registrados. Es la segunda vez en esta década que el municipio ordense baja de la barrera del centenar. Santiso, por su parte, se convirtió en el primer municipio del área compostelana que no registró ningún nacimiento en un año. En el 2012 había contabilizado un único niño.

Dos «baby bum»

Pero no todo son malas noticias en la natalidad. Hay siete municipios del área que incrementaron el número de bebés respecto al 2017. Los nacimientos ascendieron en Melide desde 39 a 60. De esta forma, hay que remontarse al 2008 para encontrar una cifra mejor (61 natalicios). También fue muy importante el aumento en O Pino, con quince bebés más (pasó de 23 a 38). Otros de los municipios en los que hubo un aumento de la natalidad el año pasado fueron Arzúa, Padrón, Frades, Oroso y Boqueixón. Por su parte, Negreira repitió los valores, con 43 nacimientos tanto en el 2017 como en el 2018.

La natalidad se redujo un 23,6 % en la última década en el área

Los datos hablan por sí mismos. A mediados de la década de los 70, solo Santiago registraba 1.751 nacimientos en un año. En el 2018, todo el área alcanzaba 1.777. En estas cuatro décadas hubo altibajos en cuanto a la natalidad y parecía coger impulso después de unos inicios de milenio malos, sin embargo, las cifras han vuelto a caer. En la última década, el número de nacimientos se redujo un 23,6 %. En el 2008, eran 2.327 los nuevos bebés empadronados en toda el área compostelana, 550 más que en los últimos datos ofrecidos por el IGE. Solo O Pino, Arzúa y Padrón tienen mejores registros que diez años antes.

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