Isabel de la Cruz y los mediadores lingüísticos

No es lo mismo mediar que traducir para el entedimiento entre personas que hablan distintas lenguas. La EOI de Santiago está a la vanguardia en la nueva especialidad


En países como Grecia o Alemania, acostumbrados a recibir personas refugiadas y otros colectivos en situación semejante, la mediación lingüística es habitual. En España empieza a verse como una necesidad. Por eso el Ministerio de Educación promueve que se incluya la mediación lingüística en la formación de las Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI). En Galicia y otras comunidades ya comenzaron; otras están pendientes de incorporarse. La EOI de Santiago está a la vanguardia, pues envió docentes a formarse a los dos citados países; e incluyó con éxito las actividades de mediación, y su evaluación, el último curso. Su experiencia es conocida esta semana por seis docentes de centros de Extremadura y Canarias, que participan en un curso de especialización. Entre sus objetivos está diferenciar entre mediación y traducción; o distinguir la mediación intra e interlingüística; trabajar con propuestas de mediación oral y/o escrita; diferenciar diversos tipos de tareas de mediación; o saber distinguir cómo la mezcla de lenguas en el aula y la mediación afectan al rendimiento y participación del alumnado. La vicedirectora del centro, Isabel de la Cruz, organiza las cinco jornadas de docencia, de lunes a viernes de esta semana, entre las 10.00 y las 14.00 horas. La docente ayer fue Cristina Rodríguez, profesora de inglés de la plantilla de la EOI; y las otras cuatro jornadas las imparten Manuel del Río y Francisco J. Pose, de inglés y alemán. Son tres docentes que se formaron en la Universidad de Atenas, entre otros méritos en este ámbito. Sus seis alumnos de estos días, además de aprender estrategias, normativas y otros elementos sobre el tema, también aprovecharán para conocer Santiago y alrededores en horario no lectivo: les han organizado una visita guiada completa por el casco histórico de la ciudad y otra por Noia y su ría; y además les han ofrecido indicaciones bien informadas sobre buena gastronomía y otras oportunidades. Para que, cuando regresen, no solo hayan pasado por Santiago, sino que Santiago también haya pasado por sus vidas. Y que se queden con un grato recuerdo. 

Estudiante excelente

En el IES Rosalía de Castro conocían bien que Manuel Rico Fernández San Silvestre es un estudiante excelente. Pero los resultados que obtuvo en el bachillerato internacional fueron una sorpresa alucinante: consiguió una nota de ¡43 sobre 45!, un asombro, dice el director, Xavier Mouriño. En las 29 promociones de esta modalidad de enseñanza en el centro son pocos los alumnos y alumnas que alcanzaron un 40 o más. Manuel Rico es el segundo que alcanza un 43, la máxima nota hasta ahora en el centro, pues antes solo había llegado a esa cima otro, Joaquín Vila. Manuel Rico también se presentó a las ABAU el mes pasado y a él le correspondió (esto no fue sorpresa) la mejor nota del instituto, un 13,54 sobre 14. Ahora va a estudiar Medicina en la USC. Xavier Mouriño dice que en el claustro de este instituto la satisfacción es enorme: de 116 estudiantes de diurno que se presentaron a la ABAU aprobaron 115 y la media fue un 7,60 (por un 8,038 en el bachillerato, muy ajustada, pues), lo que corrobora la calidad del centro.

Desde Venezuela

El Entre Rúas es un restaurante clásico del casco histórico. La segunda generación, que lidera Fernando Blanco, comparte tarea con la primera. Con ellos trabaja Jenni Lucas, una simpática muchacha venezolana que vino de vacaciones en el 2015, se enamoró de Santiago y aquí se estableció. Estos días conoció a su paisana Magaly Fraga, hija del santiagués Antonio Fraga. Como cuatro millones de compatriotas, Magaly salió de Venezuela en busca de una nueva vida. Deseamos que pronto la encuentre.

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