Los pisos turísticos inundan el Ensanche, el barrio donde hay mayor concentración

Los nuevos negocios despuntan en el perímetro de la zona afectada por el plan especial


Santiago / La voz

Se ha hablado largo y tendido en los últimos años sobre el impacto de las viviendas de uso turístico en el casco histórico de Santiago, el único ámbito en Galicia en el que se ha establecido una limitación municipal a la apertura de nuevos negocios. Sin embargo, ¿qué pasa más allá de la zona afectada por el plan especial? Aunque los vecinos de la almendra conviven con gran parte de los pisos vacacionales dados de alta en el registro oficial de actividad de la Xunta (REAT), hay barrios en los que la concentración es aún mayor. Es el caso del Ensanche, un área que hasta ahora parecía el coto privado de alquiler de estudiantes y universitarios, quienes cada vez pierden más terreno frente a las propiedades que se alquilan exclusivamente a turistas.

Según las direcciones que figuran en el registro autonómico a 1 de julio, en el Ensanche compostelano hay 134 pisos turísticos. La cifra en esta zona ya supera a los que operan en el ámbito de intramuros. De hecho, los propietarios del casco histórico empiezan a notar los efectos de un bum que no solo afecta a la parte monumental de la ciudad y que está engullendo poco a poco la bolsa de viviendas que se alquilan a estudiantes, como ya alertaban desde las inmobiliarias a principios del curso que acaba de finalizar.

Este fenómeno también lo constatan los propios particulares que llevan más tiempo dedicados a la actividad. Para ejemplo, el de una propietaria con un inmueble en las inmediaciones del casco histórico disponible desde enero del 2016, quien prefiere mantener su identidad en el anonimato. Fue de las primeras en lanzarse a este modelo de negocio y cuenta que los primeros años «teníamos muchísima más demanda, porque éramos menos». Sin embargo, la cosa ha empezado a cambiar de un tiempo a esta parte e intuye que, en gran medida, tiene que ver con la expansión de las viviendas vacacionales en la zona nueva.

«Este mes fue malísimo. No puedo asegurar, al no tener los datos oficiales, si es porque hay más pisos en la zona nueva o porque cayó el número de turistas, pero sí es cierto que en las plataformas como Airbnb la ocupación el año pasado por estas fechas era mucho mayor. En mi caso, el año pasado tuvimos julio todo completo y ahora solo la mitad. Aún quedan 13 noches sin reservar», destaca la propietaria. En su opinión, «es más problemático que haya alquileres turísticos en la zona nueva que en el casco histórico, porque acaban expulsando a la gente de Santiago. Pocos inmuebles del casco viejo están acondicionados para vivir y la opción que queda es irte fuera».

Inquilinos «más respetuosos»

Como tantos otros propietarios de Santiago, en su día, ella alquilaba su piso a estudiantes, pero «me lo destrozaban y hemos tenido que tirar todo su contenido y hacer una reforma completa para acondicionarlo para el alquiler a turistas». Antes de aventurarse en este nuevo modelo de negocio, el matrimonio puso el apartamento en venta y, viendo que no había compradores salvo «dejándolo regalado», optaron por «un inquilino más respetuoso como el turista». La fórmula les permitía, paralelamente, «tener el piso absolutamente controlado». Tras la mala experiencia, no se le quita el miedo a que puedan causar daños en su apartamento después de invertir en su rehabilitación.

Con todo, asegura que «es el cuarto año y el dinero que invertimos aún no lo recuperamos. Hay una idea equivocada del alquiler turístico. Ni nos hacemos millonarios ni somos especuladores. Parece que nos estuviéramos enriqueciendo de forma indecente y no es verdad, porque la mitad de lo que ganas se va en gastos, especialmente en invierno. Supone un esfuerzo tremendo porque lo tienes que arreglar, limpiar y mantener para obtener beneficios, además de renunciar a vacaciones para poder recibir a los inquilinos». Aclara, asimismo, que «las plataformas que anuncian las viviendas facilitan a la Agencia Tributaria los datos de los ingresos, con lo cual tenemos que declarar absolutamente todo».

Al margen de toda la polémica que rodea a las viviendas de uso turístico, este tipo de inmuebles siguen expandiéndose fuera de la zona afectada por el plan especial (donde está en vigor una prohibición municipal a nuevas aperturas, pendiente de la resolución de los recursos presentados por la vía judicial). La regla de la cercanía al casco histórico se impone, y, cuanto más próximos están los barrios a él, más pisos turísticos florecen en los límites de la zona vetada.

Las propiedades particulares amplían la bolsa de alquiler disponible para picos como la semana de las fiestas, con la oferta tradicional casi agotada

El verano ha empezado con fuerza en Compostela. Tras el primer lleno hotelero registrado el mes pasado por la celebración de O Son do Camiño y algún importante congreso médico, este fin de semana volvía a dispararse la ocupación a raíz de la actuación musical de Alejandro Sanz, que congregó en el Monte do Gozo a cerca de 15.000 personas. Y se avecina un nuevo pico. Las Festas do Apóstolo están a la vuelta de la esquina y ya empieza a complicarse la tarea de encontrar un alojamiento en la ciudad para dentro de dos semanas. Con la oferta tradicional casi agotada, las propiedades de particulares están ayudando a ampliar una bolsa de alquiler que en ocasiones especiales -como estas- se quedaba escasa.

A estas alturas, resulta imposible reservar una plaza para dormir los días previos y posteriores al 25 en la mayor parte de los albergues, salvo en días sueltos. Y las camas en hoteles y pensiones empiezan a escasear, con cerca del 90 % ya ocupado, según los datos que ofrecen plataformas de reservas como Booking, que se han convertido en un termómetro bastante fiable de la actividad, teniendo en cuenta que son uno de los medios más recurridos para elegir alojamiento. Sin embargo, en el caso de las viviendas de uso turístico queda aún cierto margen de maniobra y siguen disponibles prácticamente la mitad de las plazas, de acuerdo a las cifras que arroja para la semana del Apóstol Airbnb, en la que se anuncian en este momento cerca de un centenar de apartamentos enteros a disposición de los turistas y más de 200 habitaciones con derecho a zonas comunes.

De acuerdo a los datos facilitados a la Xunta por las viviendas vacacionales que operan de forma regular, en Santiago este negocio oferta 2.697 plazas (de las 14.406 que tiene la ciudad) y 1.519 habitaciones, disponibles en 566 inmuebles -aunque no siempre funcionan durante todo el año para el alquiler turístico-. Su capacidad supone, por el momento, solo un 18 % del total.

Los precios se duplican por el Apóstol

Los alquileres en el casco histórico superan a los del Ensanche entre el 15 y el 20 %

Juan Aceiro

Con la proximidad de las Festas do Apóstolo, Santiago está viviendo estos días un auge en el alquiler de pisos turísticos. Son cientos las personas que recurren a esta opción como alternativa habitacional a hoteles y albergues. En el buscador de alojamientos Airbnb se pueden encontrar muchas de estas ofertas, que han experimentado un considerable aumento de su precio durante la semana del día 25.

Actualmente, el tiempo de pernoctación media en Santiago es de dos noches. En circunstancias normales, un alquiler para cuatro personas ronda entre los 110 y 160 euros por noche en el casco histórico, y entre 100 y 130 para el Ensanche. En cambio, durante el Apóstolo, este mismo período se duplica en la zona vieja, llegando a costar entre 230 y 300 euros, y se mantiene estable en la zona nueva, con cerca de 140 euros.

Otros usuarios de estos alquileres son las parejas. El precio de su estancia suele ser más reducido en comparación con otras modalidades durante cualquier día de julio, rondando los 70 a 100 euros por noche en el Ensanche y los 80 a 120 euros en el casco histórico. Esta situación no se da durante la semana del día 25, volviendo a duplicarse la mayoría de los precios, que alcanzan cifras cercanas a los 150 euros, tanto en zona vieja como nueva.

Para las parejas con hijos, estos mismos precios sufren un ligero aumento. En el caso del Ensanche, y durante casi todo el mes, los precios oscilan en torno a los 80 y 110 euros por noche, mientras que en el casco histórico estos datos se incrementan unos 10 euros. Para la semana del 25, los alquileres vuelven a abultarse considerablemente, pasando en la zona nueva a rondar de los 140 a los 180 euros, mientras que en el casco monumental se encuentran entre 200 y 230 euros.

También se da el caso de personas que alquilan una única habitación, una opción que limita su acceso a varios servicios del domicilio y obliga a compartirlos necesariamente con otros alquilados. Por lo general, su precio se mueve entre los 30 y 60 euros por noche durante julio en toda la ciudad, una situación que también cambia en las Festas do Apóstolo, pasando a precios que alcanzan los 150 y 200 euros.

Reservas con marca gallega

La característica oscilación de precios se debe a más factores que la zona del alojamiento y las fechas de estancia. La mayoría de los grandes comparadores de pisos turísticos suelen beneficiarse de comisiones de entre el 15 y el 20 %, que llegan a engordar considerablemente los costes del alquiler. Se trata de una situación que ha llevado a que muchos propietarios hayan decidido unirse para hacer frente a lo que consideran un abuso. En Galicia, la asociación Aviturga, que reúne a los dueños de estos inmuebles, inauguraron el viernes su propia plataforma para la búsqueda de pisos turísticos, llamada vitgal.es.

En los apenas dos días que lleva en la Red, su oferta alcanza el centenar de pisos. En el caso de Santiago, el catálogo actual dispone de dos viviendas situadas en el Ensanche y en el casco histórico. En el primero, una pareja puede reservar dos días por 135 euros, mientras que en el segundo el precio sube hasta los 180 euros.

«Para nuestra edad el hotel es maravilloso, cuantas más estrellas y más spa...»

 

j. g. sobrado

Hay muchos tipos de ofertas de alojamiento para turistas en Santiago. Generalmente, las personas de mayor edad dicen preferir la estancia en hoteles, alegando una mayor comodidad y facilidades en general. En concreto, dos mujeres mayores provenientes de Segovia aseguraron que no podrían haber realizado el Camino sin alguien que moviese sus maletas y una tercera, de menor edad, destacó que «lo mejor es llegar y tener tu habitación y tu baño dentro. Nosotras estamos acostumbradas a ese tipo de turismo. Hemos hecho el Camino por una promesa y porque quisimos, pero en hoteles es como siempre nos hemos desenvuelto».

Un caso similar es el de un grupo procedente de Vitoria-Gasteiz, uno de los cuales puntualiza: «No estamos haciendo el Camino de Santiago, sino la ruta del Padre Sarmiento, aunque en algunos tramos sí coincide con el Camino». La ruta que el padre Fray Martín Sarmiento realizó en 1746 cubre el espacio entre Pontevedra y Santiago, pasando por distintas localidades de las Rías Baixas.

Además del precio, inferior al de un hotel, asegura una pareja británico-polaca, los turistas destacan de la elección de un apartamento la libertad, sobre todo a la hora de comer. «Podemos cocinar. Tenemos nevera, tostadora, tetera, horno..., todo». Y no solo libertades, también necesidades de tipo alimentario como las que causa la celiaquía, que dificulta el comer tranquilamente en el buffet de un hotel.

Otros visitantes optan por quedarse en casas de turismo rural, en la mayoría de los casos por ofrecer un acercamiento más real a la cultura local. Suelen destacar el disfrute de la comida autóctona y la belleza de los parajes.

Además, como siempre ha ocurrido, los peregrinos constituyen uno de los principales grupos de visitantes de Compostela. En un importante número de los casos escogen los tradicionales albergues, donde habitualmente se encuentran con otros peregrinos y disfrutan de compartir experiencias sobre el viaje y la peregrinación. Aun así, el Camino y la zona monumental no son los únicos reclamos de la ciudad, también lo son ciertos eventos. En este caso, una pareja alicantina declaró haber venido de visita aprovechando que asistirían al concierto que Alejandro Sanz ofreció anoche en el Monte do Gozo.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Los pisos turísticos inundan el Ensanche, el barrio donde hay mayor concentración