Blanca Marsillach: «Con el teatro social aprendí que las limitaciones están solo en la mente»

Su compañía estará hoy en Santiago representando «Petición de mano» en las residencias de Volta do Castro y Porta do Camiño


SaNtIaGO / LA VOZ

Blanca Marsillach lleva la interpretación en los genes. Los primeros pasos sobre el escenario llegaron de la mano de su padre, Adolfo Marsillach. Pero su faceta no la limita a la de actriz, sino que también es productora y tiene su propia compañía, que hoy llega a Santiago en una nueva propuesta con dimensión social. Se trata de una actividad dirigida a personas con discapacidad, que se desarrollará en las residencias Volta do Castro (11.00 horas) y Porta do Camiño (17.15 horas), incluyendo la representación de la pieza Petición de mano y un posterior taller con el público.

Blanca Marsillach explica que su apuesta por el teatro social surgió en Estados Unidos. «Vi a una reconocida actriz defendiendo una causa y mi socia me planteó hacerlo también. Yo me identifico mucho con los sectores vulnerables, con la gente que está un poco excluida. Por eso lo hago», afirma. Así que decidieron dar el paso y en este camino también se enmarca el proyecto en colaboración con la Xunta con el que recalan hoy en Santiago.

¿Qué le aporta el teatro a las personas con algún tipo de discapacidad? «Autoestima», responde sin dudar. En ese sentido, indica que en sus proyectos rompen «con la cuarta pared y hacemos que el público -que normalmente es también gente con discapacidad- se suba al escenario. Es ahí en donde viven la magia: cantan, bailan, cuentan chistes, interpretan... Entonces, se sienten como Mick Jagger. Les genera una gran ilusión ser ellos los protagonistas».

Y en estas propuestas de teatro social, ¿es preciso cambiar los códigos con los que se trabaja habitualmente en el mundo escénico? «Lo que es indispensable es que haya texto, música y ritmo. Nosotros hicimos clásicos y obras de mi padre, Adolfo Marsillach, que tienen un humor muy fino..., y no hay diferencias con respecto a otro tipo de público», afirma Blanca Marsillach, que hoy no podrá asistir a las actividades en Santiago.

En la compañía cuentan con un elenco mixto, con dos chicas con discapacidad física y un chico con discapacidad intelectual. «La Xunta nos está ayudando mucho a tener un elenco fijo y a dar trabajo a las personas que tienen unas circunstancias determinadas, puesto que eso no es un impedimento para trabajar en el teatro», asegura. Ellos serán los encargados de representar la comedia Petición de mano para un público formado por miembros de centros y colectivos que atienden a personas con capacidades diferentes. Se trata de una comedia de veinte minutos llena de situaciones absurdas entre una joven soltera, su madre histérica y un pretendiente hipocondríaco. Al terminar, desarrollarán un taller en el que el público asistente recreará parte de la pieza a través de juegos y técnicas teatrales para que puedan sentirse actores.

Esta iniciativa de teatro social que llega en colaboración con la Xunta -desde la compañía muestran su agradecimiento al presidente del Ejecutivo y a la conselleira de Política Social-, no es la única que tienen en marcha desde la compañía de Blanca Marsillach, Varela Producciones. Así, por ejemplo, con la fundación La Caixa tienen un proyecto en el que convierten a personas mayores en actores por un día, además con El Corte Inglés llevan a cabo una propuesta sobre violencia de género. A ello le une otras iniciativas relacionadas con el medio ambiente, la nutrición... «Desde la compañía luchamos por la integración de las personas con discapacidad de las artes escénicas. Con el teatro social aprendí que las limitaciones están solo en la mente, no en el hecho de que vayas con un andador o que tengas Síndrome de Down», sentencia la actriz.

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