El mantenimiento de asfaltos y aceras, un reto inexcusable para los barrios

Las entidades vecinales coinciden en apuntar las dificultades de movilidad por la maleza


santiago / la voz

No hay más que darse una vuelta por el casco urbano y el rural para observar que la ciudad no está a la altura en el mantenimiento de viales. Pero no es de ahora. Ese es un mal que aqueja a Santiago desde hace tiempo y que requiere una atención continuada. Y eso significa presencia continuada también y con fondos estables y suficientes en el presupuesto. Estabilidad se le ha dado en este mandato, tanto en la asignación de fondos como en el concierto de contratos duraderos, no puntuales. Pero la evidencia de que los fondos no fueron suficientes está en la calle.

En cierta medida lo resume el presidente de Raigame, la asociación vecinal del Ensanche, José Manuel Durán. «Non é cuestión de gobernos, senón que a reacción sempre é lenta e aínda que se atendan as demandas a medias, sempre chegan tarde». En el Ensanche, el mantenimiento de viales y aceras es también un problema. Aunque salga bastante mejor parado en cualquier recorrido extenso por la ciudad y en los comentarios de los representantes vecinales de la periferia, las zonas que no han sido reformadas también tienen lo suyo. Ahí está Santiago de Chile como ejemplo, que además comparte con Montero Ríos alguna que otra poza en plazas de la ORA. Paca cuando llegue su reurbanización, Raigame pide un diseño que integre calzada y aceras, del estilo de Montero Ríos, más fácil de mantener, dice, y más cómodo para los peatones.

Pero es en los barrios y en el rural donde las carencias son norma. Castiñeiriño y Vite-Guadalupe, en extremos opuestos de la ciudad, son de los más críticos con su situación. «As que non son as rúas principais están todas fatal», dice la presidenta del primero, Anxos Sayáns. «Cando non están rotas, as beirarrúas están cubertas de maleza» e incluso donde está el centro cívico la movilidad es dificultosa «porque está todo machacado». «Levamos catro anos loitando para que se nos faga caso», concluye, mientras que en Guadalupe Isolina Barreiro habla de «xente desesperada» con el estado de viales, aceras y la invasión de maleza y que incluso amaga con darse de baja en la asociación, y no es porque «non teñamos reclamado e insistido». Este es un barrio en el que CA planteó mejoras por más de dos millones, «pero aínda non houbo nada». «A ver se agora que vén Bugallo!», dice su presidenta, aunque no sin crítica. «No seu momento non o fixo, pero dos erros tamén se aprende», deja caer Barreiro al tiempo que urge ayudas para la instalación de ascensores: «hai xente que non pode saír da casa».

«As pistas secundarias están todas mal e a maleza as invade, e xa hai que non hai arranxo ningún», cuestiona José Conde, presidente de Nosa Señora de Belén, mientras que la de A Almáciga observa que el grado de mantenimiento no es homogéneo. «Hai de todo: nós as calzadas témolas ben, e as beirarrúas, nuns sitios ben e noutros doutra maneira, como no resto da cidade».

De la ciudad y del rural, porque también ahí la situación no pinta igual en todos lados. También es cierto que no todas las parroquias partían de las mismas carencias. Y los fondos dan para lo que dan. En Aríns «bachearon moi pouco», dice José Cebey. «As pistas aquí aínda estaban bastante ben, pero nestes catro anos nada; non nos chegou o POS». Sí llegó a otras zonas y aunque la valoración de la presidenta de la Federación de Asociacións de Veciños do Rural «non é óptima», porque «hai moitas necesidades», Cruz Vázquez reconoce que «a situación mellorou moito nestes dous últimos anos». Como usuaria de la ciudad ve aceras en mal estado, pero también las reclama para el rural. En el norte apenas las conocen y hay pistas casi sin arcén donde es difícil el tránsito peatonal. La de la maleza es una queja constante en barrios y rural.

«Lo fácil es cambiar la señal y ya está»

«Están mal» y la Administración «se tiene que fijar más», dice Antonio García, que pone el foco en el estado de los firmes, pero también en el mantenimiento del pintado, esencial en Galicia. «Lo fácil es cambiar el disco de 90 a 70 y no resolver el problema, cambiar la señal y desentenderse: lo hacen todas las instituciones». Y los políticos «no se dan cuenta del problema: viajan en coche oficial».

«A cidade necesita un apaño xeral»

«Hai xa moitos anos que a cidade necesitaría un apaño xeral en asfalto e beirarrúas», afirma Verónica Armesto. Y especialmente en las zonas del Ensanche que no se han reformado. «Está todo moi vello e descoidado, parece que ninguén se preocupou moito disto». Verónica dice no controlar tanto la situación de los barrios, pero «eu vivo en Belvís e por alí está moito mellor que por aquí».

«Este goberno fixo o que puido»

José Collazo ve en general un mal estado de conservación, pero también una acción insuficiente en la eliminación de barreras, «e deberían fixarse máis nesas cousas que noutras superficiais». Sostiene que el anterior gobierno (por Compostela Aberta) «fixo o que puido, tivo bastante bloqueo a nivel doutras administracións», pero «agora supoño que o señor Bugallo daralle prioridade ao teleférico».

«Hai outros gastos máis relevantes»

Para este ingeniero en Telecomunicaciones, las partidas en infraestructuras no parecen pensadas a largo plazo y «quizais ese sexa o gran problema» del mantenimiento. Y aunque ve un «déficit» en ese caso, para Daniel Mejuto no lo es tanto con respecto a otros gastos que deberían «ser máis relevantes», como los de promoción de empleo para la juventud, la sanidad y la cultura.

«Isto require máis investimento»

«Vese que os viais están moi mal», dice este comercial que se mueve por buena parte de la ciudad. En el Ensanche observa bien las calles renovadas, pero «nas demais, fatal, e as beirarrúas están sucias e defectuosas». La bajada a Fontiñas, «está fatal, a circunvalación tamén e a entrada do Camiño en Concheiros require unha actuación urxente. Está claro que isto precisa máis investimento».

El rural demanda un pacto de toda la corporación para abordar sus necesidades

Las carencias del rural no se quedan solo en materia viaria. También en servicios son más que conocidas: abastecimiento, saneamiento y transporte público no son los únicos, pero sí los más básicos. Y Ferusa entiende que ha llegado el momento de que toda la corporación, porque «isto non é só cousa do goberno nin dun só mandato», suscriba un pacto por el rural. Así lo demandarán una vez que la nueva corporación, que se constituye este sábado, eche a andar. Entre esas cuestiones estará el vertedero de Miramontes.

Mientras ese pacto no llegue, lo que sí prevé el futuro gobierno es estudiar la situación de los viales para precisar y programar el tipo de intervenciones que requieren en cada caso. Porque los hay que solo requieren el mantenimiento ordinario, para el que Bugallo respetará el sistema de contratación bianual establecido por Noriega y del que quedan 550.000 euros para este año. Es la cifra que aporta el gobierno saliente y que el PSOE contrastará para abordar lo más urgente. Otros viales precisarían actuaciones integrales: los parches no llegan.

LA GESTIÓN TURÍSTICA

La Voz analizará mañana la gestión turística de la ciudad, para la que el nuevo gobierno ya anuncia un cambio de modelo.

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