Bachilleres, universitarios y opositores se disputan 2.260 plazas hábiles en bibliotecas

Maratón de estudio el fin de semana previo a la ABAU, en el mes de los exámenes finales y de concursos públicos


Santiago / LA Voz

Apuntes. Nervios. Repasos. Agobios de última hora. Mucha información que memorizar en la recta final. La cuenta atrás ha comenzado para los alumnos que a partir del miércoles se enfrentan en las pruebas de acceso a la universidad (ABAU), quienes exprimieron al máximo el último fin de semana antes de los exámenes. Muchos optaron por las bibliotecas de la ciudad para enfrascarse en una maratón de estudio intensivo. En las salas de lectura de Compostela, las 2.000 plazas disponibles estuvieron disputadas entre bachilleres, universitarios y opositores; que en las horas punta llegaron a encontrar alguna dificultad para hallar un sitio libre.

A las diez de la mañana ya había más de 200 jóvenes en la Concepción Arenal, conocida como la Conchita. El centro de la USC no cierra de noche estos días. La sala de lectura está abierta las 24 horas, hasta el próximo viernes, cuando acaban los exámenes finales. Y, a medida que avanza la jornada, cada vez son menos las sillas libres. Tiene capacidad para 955 estudiantes y lleva un mes de ocupación máxima, aunque este fin de semana ya se notaba algo menos de afluencia respecto al anterior. Con todo, para garantizar que no haya plazas inutilizadas, un cartel sobre un atril de madera estratégicamente colocado en el acceso a cada planta de lectura informa de que se llevarán a cabo «revisións aleatorias e liberaranse os postos non ocupados durante máis de 20 minutos. Entre as 14 e 15 horas [coincidiendo con la hora de la comida] non se realizarán revisións. E ás 15.30 liberaranse todos os postos non ocupados».

Peleando por una silla

En realidad, es un cartel disuasorio. En la práctica, y con los medios humanos disponibles en la Concepción Arenal, es prácticamente imposible llevar este control. Pero sí que ha dado pie estos días a que algún estudiante que se encuentra con la mesa con los apuntes encima y sin nadie que aparezca por allí en la última media hora reclame su derecho a utilizar ese puesto. «Si que se esta dando algún caso deses», confirma el personal de la biblioteca, el cual constata también que a pesar de ser una biblioteca universitaria «estamos cumprindo funcións que outros non asumen» y, con los tornos de acceso abiertos, acuden allí estudiantes de instituto, formación superior y posgrado.

Además de estas 955 plazas, la USC pone a disposición de los estudiantes 300 más en la Xeral, 250 de la sala de lectura de Derecho y otras tantas en la de Económicas. Son cerca de 1.800 puestos abiertos también los fines de semana; a los que se suman otros 120 de la Biblioteca de Galicia, en el Gaiás, y otros espacios de menor capacidad más céntricos, como el centro sociocultural del Ensanche, al que también están recurriendo estos días muchos estudiantes que temen no encontrar plazas libres en el resto; si bien es cierto que durante la semana y hasta el sábado a las 14 horas la biblioteca pública Ánxel Casal ofrece otras 382 plazas de estudio. Así, entre la USC y centros dependientes de la Xunta son 2.257.

A un ritmo muy distinto se vivía ayer el estudio en la Biblioteca de Galicia, especialmente frecuentada por opositores e investigadores. Allí encuentran menos bullicio que en las bibliotecas universitarias y un párking gratuito al aire libre que raramente se llena, salvo que haya un gran evento en la Cidade da Cultura. Ayer al mediodía, por ejemplo, estaban vacías más de la mitad de las plazas en la última zona de estacionamiento (la más próxima a la cantina y la biblioteca), mientras que en el entorno de Derecho y Farmacia a esa hora ya empezaba a complicarse la tarea de encontrar un hueco para el coche; aunque algunos opositores habituales del Gaiás optaron por estudiar en sus casas este fin de semana, temiendo que no hubiera plazas suficientes para ellos y los alumnos que harán la selectividad.

«Estase notando un repunte da demanda nestes últimos días»

La Biblioteca de Galicia, abierta en el 2011 en el Gaiás, va creciendo en demanda año a año. Con la peculiaridad de ser también sede del Arquivo de Galicia, ofrece algo más de un centenar de puestos de lectura a los que recurren estudiantes de largo recorrido, especialmente opositores e investigadores. Noelia Bascuas Ferreiro, jefa del servicio bibliotecario, constata que «estase notando un repunte nestes últimos días, porque se xuntan os procesos selectivos das Administracións públicas cos que preparan a ABAU, que durante o curso estudan nas súas casas e institutos; aínda que non chegamos a ter colas como as que se teñen visto nas bibliotecas universitarias». Hubo jornadas en las que la zona de lectura del Gaiás (operativa de 8.30 a 20.00, fines de semana incluidos) llegó a estar llena, hasta el punto de utilizar los sofás de la zona de descanso para el estudio a la espera de se quedase una silla libre; si bien es cierto que sucedió en días puntuales.

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