Salvador Sobral, cautivado por Compostela

El artista portugués ha visitado varias veces la ciudad desde su primera actuación, en noviembre pasado


1 Compostela cautivó a Salvador Sobral cuando visitó la ciudad, en noviembre pasado, para ofrecer su primer concierto en Santiago, concretamente en el Auditorio de Galicia. Quienes lo conocen personalmente comentan que desde entonces ha regresado a Compostela «de incógnito» en varias ocasiones para «vivir a cidade» desde el anonimato y sin la presión de un compromiso profesional. Sobral huye de la fama. Su amigo Abe Rábade lo define como «unha persoa sinxela á que lle gusta pasar desapercibido» y que «reivindica o calor humano da normalidade». Es decir, que eso de la fama no va con él. Rábade cuenta que la participación de Salvador en el homenaje a García Lorca del jueves en A Quintana se fraguó durante los preparativos de aquel concierto de noviembre, cuando al pasar por esa plaza el propio Sobral le preguntó si podría participar. Una petición que tuvo un sí inmediato de Abe. Para preparar este plato fuerte de la Ascensión, Salvador, Abe y todo el equipo se refugiaron durante varios días en el Pazo da Muíña, en Arbo (Pontevedra). Ya en Santiago, Sobral se volvió a hospedar en el hotel Vilar, en pleno corazón de Compostela, donde ya estuvo el pasado otoño y al que decidió regresar porque se sintió como en casa, según nos cuentan. Aunque no dispuso de mucho tiempo libre, el que tuvo lo empleó para callejear por el casco histórico. «Está namorado de Santiago, encántalle pasear polas súas rúas», revela Abe Rábade. En esta ocasión, no tuvo de mucho tiempo para camuflarse en la ciudad vieja, porque las pruebas de sonido acapararon la mayor parte de su estancia en la ciudad. Ni siquiera pudo disfrutar de una comida y una cena pausadas y relajadas en algún restaurante de la ciudad, a los que pudo ir en otras visitas privadas. Esta vez tanto Sobral como el resto del equipo buscaron un lugar cercano a la Praza da Quintana para «picar» algo rápido en los descansos de los preparativos del concierto. El establecimiento elegido fue el restaurante Martingala, un amplio local situado en la Rúa da Conga, muy cerca del escenario del concierto, especializado en tostas y ensaladas variadas. Rábade se mostró especialmente satisfecho con el resultado final del concierto de homenaje a Lorca. «Saíu perfecta a combinación entre os estilos flamenco e galego, coa nota distintiva do jazz de Sobral».

Camino de los Faros, prueba superada

2La Asociación de Antigos Alumnos e Amigos da USC, que preside Benita Silva, finalizó el Camino de los Faros, ruta de 200 kilómetros por la Costa da Morte entre Malpica y Fisterra que habían iniciado por tramos sabatinos en 2017. Una veintena de entusiastas caminantes completaron el itinerario haciendo la etapa de Laxe a Camelle, sin duda una de las más atractivas, en palabras de los participantes. El inquieto Jose Ortigueira prolongó el recorrido hasta la playa de Arou. Al frente del grupo siempre va Agustín Pena, que en la animada sobremesa propuso la lectura de un artículo del diario portugués Público, un texto descriptivo sobre este camino al que puso voz el presidente de honor de los andarines, Carlos Gómez. Gozosas e incansables iban Carmen Gratacós, Rosa Fernández, Fina Ramallal, Anxos Vázquez, Elvira Souto, Antonia Suárez, María Busto y Fina Blanco, entre otras. Una visita a los espacios del Alemán, Manfred Gnädinger (fallecido en 2002), y una parada en el castillo de Vimianzo completaron la intensa jornada de doce horas. Todos coinciden en las excelencias de esta ruta junto al mar, a la que también le conviene un repasito de señales y desbroce de sendas.

Carteros de premio

3La unidad de reparto de Correos que presta servicio en el polígono de Costa Vella está de enhorabuena. El personal que desempeña su labor en esas instalaciones ha obtenido el Premio Atenea 2018, con el que Correos reconoce la excelencia del trabajo de equipos que desarrollan buenas prácticas con la gestión de las personas. En concreto, desarrollaron un proyecto para acoger y formar al nuevo personal que llega a la unidad. Su responsable, Juan Calo, explica que «los carteros con más experiencia ayudan a los que empiezan». En la unidad premiada trabajan 30 personas, que reparten cartas, paquetes y notificaciones en Fontiñas y San Lázaro, en el rural de Compostela y en Val do Dubra, O Pino y Touro.

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