Esta tienda de suvenires arrasa entre los gallegos

«Queriamos aproveitar o tirón turístico de Santiago pero sen parecernos a todo o que xa hai», cuenta Mateo Domínguez


En los últimos años las tiendas de suvenires crecen como champiñones en el casco histórico. Una de las más recientes, abrió sus puertas en la Rúa Nova, donde estuvo el establecimiento de antigüedades Lembranzas que impulsaron un padre y un hijo, Luis Calviño Pueyo y Luis Calviño Vázquez, y luego una óptica. Hace justo un año, en la Semana Santa pasada, cogían el testigo tres hermanos rianxeiros y medio santiagueses, porque llegaron a la capital gallega siendo adolescentes para hacer la educación secundaria: Mateo, Joaquín y Emilio Domínguez. La encargada de la tienda, Ana Ordóñez, es también de Rianxo y acabó en la ciudad para estudiar la carrera de Filología Clásica. Son las caras que están detrás de A Atlántica, un negocio de regalos y suvenires distinto al resto. ¿En qué? En quien, más bien. Entran a él casi tantos gallegos como gente de fuera. «Queriamos aproveitar o tirón turístico de Santiago pero sen parecernos a todo o que xa hai. Decidimos apostar polo produto e os deseñadores galegos. E sorprendeunos para ben, pensabamos que teriamos máis turistas, pero a verdade é que veñen máis os de aquí», cuenta Mateo. En Navidad, las cestas con vino, chocolate o su propia marca conservas (llegadas de Cambados y Vilanova) triunfaron bajo el abeto en los hogares picheleiros. Pero, si hay algo que cala, son las estampas enxebres y frases simpáticas de sus imanes, calcetines, sacas, camisetas, espejos de bolsillo...; genialidades del tipo «chegar e encher», «chove miudiño», un chucho junto al lema «yes hai can», licor café en botella de cristal rotulada con una calavera (advirtiendo, quizás, que el contenido está de muerte) o muñecas de trapo que, en lugar de parecer Barbies, son a imagen y semejanza de las Dos en Punto. Cosquillas en el orgullo gallego que, además, ponen en valor lo propio en envoltorios atractivos. 

Becada de Matemáticas

Lleva desde pequeña destacando en lo académico. Y, tanto esfuerzo, le ha valido a una alumna de la USC una importante beca. Josefa Arán Paredes, Pepa para los amigos, es una de los diez jóvenes que podrán permitirse hacer sus estudios de posgrado en el extranjero gracias a las becas de la Fundación Barrié, presidida por José María Arias Mosquera. Pepa, de Carballo, acabó en el 2015 el bachillerato con un 10 de media, nota con la que podía estudiar donde y lo que quisiera. Eligió Matemáticas en el campus de Santiago. Su objetivo ahora es convertirse en una experta en estadística y análisis de datos. Con la idea de formarse en machine learning e inteligencia artificial, cursará en el Swiss Federal Institute of Tecnology el máster en estadística e investigación operativa. 

Música medicinal

Cuatro jóvenes saxofonistas, Uxía Caneda, Fiz Juncal, María Crespo y Xabier Fernández llevaron un poco de magia ayer al aula hospitalaria del Clínico. Los alumnos de la Escola Municipal de Música, acompañados por su profesor, Óscar Fernández, sirvieron una dosis de música medicinal en el cuarto concierto que da el centro dirigido por Fernando Rey en el hospital compostelano. El mes pasado ya estuvo el coro infantil, bajo la batuta de Olaia Novo, cantando para los niños ingresados, además de alumnos de flauta travesera y violonchelo.

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