El abogado de Marina Castaño pide su absolución: «Se la ha acusado solo por quien es»

El juicio por la malversación en la Fundación Cela queda visto para sentencia

Marina Castaño, en la última sesión del juicio
Marina Castaño, en la última sesión del juicio

Santiago

A Marina Castaño se la acusó por ser la viuda de Camilo José Cela y un personaje muy conocido y no por lo que hizo al frente de la fundación de su marido. Esa es la conclusión con la que su abogado defensor ha cerrado el juicio que se ha seguido en la sección compostelana de la Audiencia Provincial por la presunta malversación de caudales públicos que la Fiscalía considera que se cometió cuando se pagó una indemnización de 150.000 euros al que era gerente de la entidad, Tomás Cavanna, cuando se le despidió. Tanto Castaño como Cavanna están acusados en este proceso junto al que fue conselleiro de Presidencia, Dositeo Rodríguez, y su hija Covadonga, que es actualmente directora en funciones de la Fundación Cela. A todos ellos el ministerio público les pide cuatro años y medio de cárcel y una indemnización a la Xunta de 150.000 euros porque considera que el despido fue simulado y que en realidad el gerente tenía intención de dejar su puesto.

La defensa de la viuda de Cela puso el foco en su informe final en que se ha hecho una «acusación con pinzas» para escoger a los que se encausaba en el proceso, excluyendo a los funcionarios públicos que dieron el visto bueno al pago de los 150.000 euros a Cavanna y también a los otros tres empleados de la fundación que fueron despedidos de la misma manera que el gerente y con cargo a los mismos fondos que aportó la Xunta para aplicar el plan de viabilidad de la entidad con sede en Iria Flavia (Padrón). Los mismos argumentos esgrimieron en su alegato final las defensas de los otros tres acusados. Todos ellos consideran que no puede existir un delito de malversación porque la supuesta perjudicada, la Xunta, no vio nada incorrecto en el pago de la indemnización por despido al gerente y esos 150.000 euros pasaron por el control posterior de los órganos de fiscalización. Además, todos resaltaron el hecho de que el Gobierno gallego no se ha personado en la causa.

La representación de Cavanna negó tajantemente que se quisiese beneficiarle y se preguntó si es un delito que un empleador negocie con su trabajador un despido. Algo que, destacó, sería «criminalizar sus derechos como trabajador». Para él, el beneficio que obtuvo fue «nulo» porque aceptó menos dinero del que podría haber obtenido en un juicio y vio mermada su pensión de jubilación. El abogado de Dositeo Rodríguez, por su parte, lamentó que el exconselleiro haya tenido «que pasar esta pena de banquillo» en el final de una carrera política que calificó como «intachable». «Lo único que hizo es evitar la quiebra de la Fundación Cela y que el legado del premio Nobel se fuese de Galicia», añadió. Cerró las intervenciones de las defensas el representante de la actual directora en funciones de la entidad, que insistió en negar el plan del que hablan las acusaciones y reiterar que Cavanna estaba dispuesto a facilitar su salida «pero siempre en las mismas condiciones que otros trabajadores despedidos». 

Fiscalía y acusación particular, que ejerce la vecina de Iria Flavia que inició el caso con sus denuncias, Lola Ramos, insistieron, sin embargo, en que sí hubo malversación, por lo que mantienen las peticiones de penas. El único de los cuatro acusados que quiso ejercer su derecho a la última palabra en el juicio fue Tomás Cavanna, que se quejó del retraso del proceso, del sufrimiento que les ha causado y de que se haya querido hacer “una causa general” contra la Fundación Cela.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

El abogado de Marina Castaño pide su absolución: «Se la ha acusado solo por quien es»