Ángela Vergara: «Es muy duro tener que pedir comida, pero hay que vencer la vergüenza»

Voluntaria del Banco de Alimentos Rías Altas (Balrial) en Santiago, dedica su tiempo libre desde el 2017 y cada vez ve más necesidades en la ciudad


SANTIAGO / LA VOZ

Ángela Vergara llegó al Banco de Alimentos Rías Altas de Santiago (Balrial) en uno de los peores momentos de su vida, cuando tanto ella como su marido perdieron sus empleos y «tuvimos que vencer la vergüenza y recurrir a una parroquia para que nos dieran comida». La voluntaria de Balrial respondió a la llamada de ayuda lanzada por Carmen Barbeito, del banco, porque «ya que recibí tanto de ellos, qué menos que dar algo de mí». Fue en el 2017 cuando empezó a trabajar en el almacén del Banco de Alimentos del polígono del Tambre y reconoce «cada vez se ve más necesidad. Los de las asociaciones, porque nosotros no damos directamente a las personas, nos dicen que tienen más familias», comenta Ángela. Esta mujer acude todos los días al banco, y lejos de desmoralizarse o deprimirse por el incremento de las dificultades, asegura que siente «una gran satisfacción cuando sabes que tu trabajo permite que un niño pueda desayunar antes de ir al colegio. Es que, en muchos casos, sin nosotros, irían a clase sin haber tomado un vaso de leche».

Ahora que la vida le vuelve a sonreír, Ángela busca tiempo para seguir vinculada a Balrial. «Puede que lo tenga más fácil que otras personas que tienen hijos y no disponen de tanto tiempo libre, pero procuro sacar horas para dedicárselas al banco, porque es muy importante e indispensable el trabajo que se hace aquí». También su marido «viene cuando puede, porque trabaja por la mañana y por la tarde, pero en vacaciones echa una mano». Ángela tiene claro que lo ideal sería que «el banco no tuviera que existir porque no fuera necesario dar comida o porque el Estado asume directamente este asunto», pero «creo que no será así, al menos por ahora. El servicio seguirá en manos de voluntarios que donan su tiempo».

De su mala época, Ángela recuerda que «después de dar el primer paso, el de vencer la vergüenza para acudir a los servicios sociales, lo peor fue el papeleo que había que hacer». Ahora que está del otro lado, la voluntaria entiende y reconoce que «los papeles son necesarios, porque los recursos son limitados y es importante evitar la duplicidad de ayudas». En su caso, los servicios sociales los derivaron a la parroquia para que se ocuparan de entregarles los alimentos.

Los lotes de productos no perecederos que reparte el banco «son un complemento, y tienen que verse así. No podemos, sería imposible, completar todas las necesidades». Sin embargo, por su propia experiencia, «es una ayuda importante, porque el poco dinero que consigues tienes que gastarlo en luz, alquiler y también en completar la comida con pescado y carne».

Esta compostelana de adopción, natural de Cedeira, repite el mensaje que la llevó a formar parte del Banco Rías Altas en Santiago, y es que «hacen falta más voluntarios. No somos suficientes, falta más gente involucrada en las recogidas, en el almacén, en el día a día».

En las campañas de recogida de alimentos «hay voluntarios de todo tipo, pero muchos son de las familias que reciben alimentos de alguna de las asociaciones que reciben ayuda del banco» y que ofrecen su tiempo «porque las recogidas son una vía fundamental de ingresos de alimentos en el banco». Los próximos 5 y 6 de abril, Balrial realizará una recogida provincial en Carrefour, y en el caso de Santiago estarán solo en el centro comercial As Cancelas. «Hacen falta 24 voluntarios para que ninguno tenga que estar más de dos horas», explica Ángela. Los productos más necesarios son «leche, salsa de tomate, cacao y productos de higiene personal, que no suelen los elegidos para donar pero que son muy necesarios».

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