«Siempre digo que los residentes de cuarto son médicos, y de los que más saben»


Rafael Mejuto estudió Medicina en Cantabria y cuando hizo el mir dudó entre digestivo y cardiología. Pero la primera especialidad, y en concreto el servicio del Clínico, le atrajo por el gran abanico de patologías que abarca, «tenemos una muy buena unidad de páncreas, la unidad inflamatoria es muy potente, el trasplante hepático...», explica. Está terminando su tercer año y admite que la vida del residente es dura «aprendemos mucho y también trabajamos mucho, no tanto por la actividad asistencial del servicio sino por las guardias, porque al final todas las semanas tienes que hacer una».

Manuel Barreiro es médico tutor. Está más que orgulloso de los residentes que pasan por el servicio, «es una labor muy grata -cuenta- sobre todo por la suerte que tenido con ellos, en los años que llevo nunca he tenido un problema». La capacidad del servicio y el abanico de actividad asistencial que realiza ha hecho que la oferta anual pase de uno a dos residentes, «aquí viene la gente mejor, es una especialidad que llama, pero sobre todo llama este hospital». Porque ofrece tres de las características que sirven para preparar a los futuros médicos: una formación muy completa, investigación, y docencia, ya que es un hospital universitario.

Rafael no es de los que se asustan, así que no tuvo miedo al contacto directo con el paciente ni cuando empezó. «Cuando comienzas estás en planta, y ahí estás muy arropado, al principio el problema son las guardias en urgencias, que hacemos todos los de primero, las llamadas guardias de puerta», explica.

Manuel tiene claro qué es lo que tiene que garantizar un tutor «que el residente se forme, es decir, que haga muchas cosas pero con la mayor supervisión posible mientras la necesite». Porque llega un momento que vuela solo, «siempre digo que los de cuarto año cuando acaban son médicos y de los que más saben, porque tienen todo muy actualizado. Es gente de mucho valor». Este servicio, además, incluye una rotación en un centro de excelencia del extranjero en el último año.

Estimulan el servicio

Servicio y adjuntos forman a los residentes, pero estos también aportan al hospital, «traen frescura a todos los niveles, nos incentivan, evitan el estancamiento del servicio, y como nosotros tenemos mucha investigación, que a la gente de más edad puede empezar a pesarle, ellos transmiten un dinamismo muy importante», apunta Barreiro. ¿Y el futuro? El tutor asegura que la mayoría tienen opciones de quedarse. Rafael apuesta por hacerlo, aunque aún no lo tiene del todo claro.

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«Siempre digo que los residentes de cuarto son médicos, y de los que más saben»