Banquillos compostelanos con sello

Yago Iglesias, Santi Valladares y Moncho Fernández dejan su impronta en los equipos de su ciudad


Hace poco más de una semana Yago Iglesias recibió en la Gala do Deporte la distinción como mejor entrenador en Compostela en el año 2018. Antes le precedieron en el galardón otros dos conciudadanos: Santi Valladares (padronés de nacimiento pero santiagués de adopción) y Moncho Fernández. Los tres son técnicos por vocación y determinación, porque lo hicieron bien en las aulas pero se inclinaron por las canchas. Uno estudió INEF, otro Químicas, el otro Geografía e Historia. Pero a la par no dejaron de formarse en el fútbol, el fútbol sala y el baloncesto.

Los tres contradicen el refrán de que nadie es profeta en su tierra, porque dirigen a los tres equipos de casa que son referentes en sus modalidades deportivas. Y no solo eso. Los tres están dejando un sello que va más allá de los resultados, porque sus equipos son reconocibles por el juego que despliegan.

Yago Iglesias cumple su tercera campaña en el Compostela. Desde el primer día trató de armar un grupo que quiere dominar los partidos a través de la posesión de balón. Busca el gol, no lo espera. Este fin de semana, el portero de la UD Ourense, Pato Guillén, comentaba en el programa En Xogo que el conjunto santiagués es el que despliega, en su opinión, un fútbol más atractivo.

Más allá de la idea, el equipo maneja varios registros. Y es uno de los entrenadores que más apuesta por las rotaciones, incluso en la portería. Salvo Alberto, por lesión, todos los jugadores han tenido ya sus minutos esta temporada. Y es frecuente que introduzca variaciones en el once de una semana para otra.

Santi Valladares, a diferencia de sus dos colegas del fútbol y el baloncesto, puede presumir de haber sido jugador de altos vuelos antes de dar el salto a los banquillos. Esta es su séptima temporada en el primer plantel. Cualquier rival que se enfrente a un equipo de Santi Valladares sabe que le espera una defensa de cambios pegajosa e incómoda, un colectivo trabajado.

En el caso de Moncho Fernández, esta es su novena temporada al frente del Obradoiro. Cada semana los entrenadores rivales hablan del conjunto que dirige el Alquimista de Pontepedriña como un equipo «diferente», por su manea de entender el baloncesto, de defender y de buscar el aro rival, basada en un modelo muy cooperativo.

Iglesias vio al Compos en Primera como uno más en la Peña Meigallo Sur. Moncho Fernández recuerda sus partidos como aficionado en el viejo pabellón de Sar. El Santiago Futsal, antes Lobelle, tiene menos años de historia. Y Valladares los ha vivido en primera línea o en la cantera. No es fácil que una ciudad pueda presumir de entrenadores de casa en los buques insignia de su deporte. Y más difícil todavía es poder hacerlo por partida triple.

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