Las otras grandes catedrales de España también sufren ataques y pintadas

En Toledo, Burgos y Sevilla tampoco cuentan con sistemas de videovigilancia exterior


santiago / la voz

Los problemas de pintadas que está padeciendo la Catedral no son exclusivos de Santiago. Las otras tres grandes basílicas españolas, las de Toledo, Burgos y Sevilla, también tienen problemas parecidos, aunque menos graves y también considerablemente menos reiterados. Pese a ello, tampoco ninguna de ellas cuenta con un sistema de videovigilancia para todo el perímetro del edificio como el que se está planteando dotar al templo compostelano. Es por ello que estas ciudades están ahora muy atentas a la solución que finalmente se implemente en la capital gallega, porque verían con buenos ojos importar un sistema similar.

Toledo es, como Santiago, una de las quince ciudades patrimonio de la humanidad con las que cuenta España y su catedral primada es un tesoro de la arquitectura gótica lleno de historia. Hace tiempo que no tienen problemas graves de pintadas y el último episodio grave que se recuerda lo sufrió la Puerta de los Leones -una de los emblemas del templo-, que amaneció herida con espray rojo.

Menos fortuna tienen en Burgos, donde las pintadas sí son una constante, aunque casi siempre afectan a una puerta trasera en desuso que da a una zona de copas de la ciudad castellana. Es decir, que al menos la piedra no sufre los desmanes de los que atentan contra el patrimonio cultural. Además, desde la catedral explican que cada vez que les ocurre «la verdad es que el Ayuntamiento se porta muy bien y en cuanto que les llamamos vienen a limpiarlas».

Sevilla es otra joya histórico-artística y su catedral, con 116 metros de largo y 76 de ancho, es el templo gótico más grande del mundo y el tercero de toda la Cristiandad, solo por detrás de El Vaticano y de San Pablo de Londres. Tienen mucho que proteger y están afectados cada año por eventos multitudinarios como la Semana Santa o la Feria de Abril. Por ello, el Ayuntamiento de la capital andaluza sí dispone de dispositivos de videovigilancia capaces de blindar, cuando es necesario, el centro histórico. Sin embargo, esa videovigilancia no protege de modo constante a todo el perímetro de la basílica, como se pretende hacer ahora en Santiago.

La catedral sevillana no ha tenido problemas recientes de pintadas, algo que sí han sufrido estos últimos días dos iglesias de la ciudad, las de San Julián y San Roque. En la capital andaluza están además acostumbrados a mirar a Compostela en lo que a la protección de la catedral se refiere. Lo hicieron cuando el robo del Códice Calixtino demostró la necesidad de una mayor vigilancia y, actualmente, Sevilla y Santiago son las dos únicas catedrales con director de seguridad, control por cámaras y sala de pantallas en todo el interior del edificio y un plan de seguridad profesional. Ahora también tienen la mirada puesta en la casa del Apóstol.

La Xunta anuncia que ya estudia dónde colocar las nuevas cámaras

La Xunta ya está estudiando dónde colocar cámaras de videovigilancia en el entorno de la catedral de Santiago para protegerla de pintadas y agresiones. El conselleiro de Cultura e Turismo, Román Rodríguez, avanzó ayer que los técnicos de la dirección xeral de Patrimonio ya están en contacto con la Fundación que dirige el templo compostelano y que ahora están pendientes de mantener otro encuentro con la subdelegación del Gobierno en A Coruña «porque debemos ter as medidas precisas para prever e sobre todo para protexer o patrimonio», señaló el miembro del ejecutivo autonómico, que también aseguró que «se falará co goberno local», que es por ahora contrario a instalar más cámaras en la ciudad.

Rodríguez considera que es «un clamor» de la sociedad el apoyo a proteger la catedral con videovigilancia. «Todo o mundo entende que non se trata de poñer cámaras porque si, senón de poñer cámaras que, respectando a privacidade das persoas, permitan protexer o patrimonio», añadió. El siguiente paso será una reunión que debería convocar la Fundación para sentar en la mesa a la Xunta, el Concello y la Delegación del Gobierno.

En lo que a las labores de limpieza se refiere, el responsable de Cultura prefiere no dar un tiempo de finalización, ya que se trata de «traballos complicados» y no de «borrar de calquera maneira as pintadas, senón de que cando se retiren non quede ningún selo na pedra». En este sentido, la porosidad del granito hace que penetren aún más los productos químicos presentes en las pinturas. «Non ten ningún sentido facer ese dano a un ben que é patrimonio da humanidade», critica el conselleiro, que espera que, pese a las dificultades que entraña la investigación, se pueda identificar a los responsables para poder aplicar la ley, que prevé multas de hasta 150.000 euros.

Patrimonio y la Delegación del Gobierno deben dar autorización

La normativa que rige la instalación y funcionamiento de cámaras de videovigilancia es muy restrictiva porque afecta a una cuestión tan sensible como es la privacidad de las personas y la protección de sus datos. Por ello, si la Fundación Catedral y la Xunta quieren seguir adelante con su proyecto de colocar más dispositivos deberán contar con el visto de Patrimonio y de la Delegación del Gobierno.

La autorización de Patrimonio es condición indispensable cuando se va a instalar cualquier dispositivo que pueda afectar física o visualmente a un bien protegido como es la basílica compostelana. Además, la Fundación Catedral, como propietaria del edificio, deberá presentar una solicitud a la Delegación del Gobierno. La petición debe ser concreta y justificar que se respeta la Ley de Protección de Datos, que regula la forma en la que deben tratarse las grabaciones de imágenes y su posterior y obligatoria destrucción.

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