Comienza el juicio entre el Concello de Santiago y los Franco por las estatuas del maestro Mateo

La reclamación de las estatuas del maestro Mateo se ve hoy en un juzgado de Madrid


santiago / la voz

El Ayuntamiento y los herederos de Francisco Franco se miden hoy en sede judicial para defender la propiedad de las estatuas del maestro Mateo que representan a los profetas Isaac y Abraham y que formaron parte del antepórtico del pórtico de la Gloria. En posesión de los nietos del dictador, Raxoi les discute la titularidad de ambas piezas -adquiridas por el Concello en 1948 al conde de Ximonde- en un caso que se ve en el Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid y que puede sentar precedentes.

El gobierno de Martiño Noriega inició la vía judicial después de que los Franco no respondiesen a su petición de devolución. Ante el silencio de la familia y la localización en los archivos de la USC del expediente municipal de adquisición, decidió acudir a la vía judicial en el 2017, primero contra la hija del dictador y después contra sus nietos, hacia los que recondujo su demanda tras la muerte de Carmen Franco Polo.

Alegaba que sí consta el documento de compra por parte del Concello pero ninguno que indique una cesión posterior, que tampoco podría hacerse, según las condiciones de aquel contrato. Pero las figuras acabaron en manos de Franco. La hipótesis del Concello es que este visitó Raxoi en 1954 con ocasión de un año santo, que le habrían gustado y que por complacer al entonces jefe de Estado habrían dejado Raxoi en una fecha sin precisar, pero en todo caso antes de 1961, cuando aparecieron en una exposición de arte románico como propiedad de Franco. Pero sin mediar ningún documento de cesión, indicaba ayer en Radiovoz el director del área jurídica municipal, Xoaquín Monteagudo. Los descendientes del dictador se mantienen en que son suyas por compra de sus abuelos a un anticuario, y que también lo serían por usucapión tras tanto tiempo en su propiedad.

Un caso «singular

e

simbólico»

A la Justicia le tocará dirimir, aunque el caso parece ir para largo. Martiño Noriega reiteraba ayer que con toda probabilidad el litigio acabe llegando al Supremo. Y no parece que porque prevea un desenlace contrario a Raxoi. Pero «detrás deste xuízo hai a posibilidade de xerar un precedente -dice- sobre o que foi o expolio patrimonial que unha familia fixo amparándose nunha ditadura».

«É un caso singular», muy «simbólico», afirma Monteagudo, para quien el hecho de que la familia no aporte documento de propiedad sobre unas piezas que acabaron en manos de un ex jefe de Estado requiere una «reflexión importante» sobre el argumento de la figura del paso del tiempo en relación a la propiedad, porque «a raíz diso pode haber situacións similares», dijo en alusión a otras posibles demandas. «Non é o mesmo que se fose un particular», concluye.

A un día del inicio de la vista, el regidor se mostraba «optimista» ante una reivindicación «ben sustentada» y con la que tiene «todas as expectativas que dá a constatación de ter feito un traballo documental que demostra que as pezas do mestre Mateo son de titularidade municipal».

Las esculturas, que habían sido retiradas de la zona del Pórtico en el XVI, volvieron el verano pasado a la Catedral cedidas por los Franco para la exposición sobre Mateo que estuvo antes en el Prado. Tras su conclusión volvieron al pazo de Meirás, donde sus herederos tienen otro frente abierto. No en sede judicial, pero también con la reversión de la propiedad al dominio público como telón de fondo.

La demanda social con respecto al pazo viene de viejo, pero se ha reactivado con fuerza en el último año. El Parlamento gallego aprobaba por unanimidad en julio pasado una proposición no de ley en la que instaba al Gobierno a iniciar un proceso civil para su devolución al patrimonio público, con la voluntad de que ese retorno, tras la cesión a Franco cuando ostentaba la jefatura del Estado, sea sin coste público.

Noriega espera que haya sentencia antes del verano, después del retraso de la vista previa

«Só a presión social, política e institucional e a denuncia nas rúas e nos xulgados nos fará avanzar contra o franquismo post-Franco». Así celebraba ayer el nacionalista Rubén Cela en un tuiter la apertura del juicio por la titularidad de las estatuas tras el silencio de la familia ante la solicitud de devolución que el pleno aprobó por unanimidad en el 2017 a iniciativa del BNG.

El juicio llega con algo de retraso, después del aplazamiento en octubre de la vista preliminar a raíz de que los nietos del dictador alegasen que todavía no habían heredado de su madre. La vista, en la que debían presentarse las alegaciones, quedó para noviembre. Pero entonces no hubo acuerdo entre las partes, con lo que se fijó el juicio para hoy.

El Concello aportará el testimonio del experto que ha identificado, recordaba ayer Monteagudo, las estatuas en posesión de los Franco como las que adquirió el Concello. Según Monteagudo, el caso quedará visto para sentencia hoy mismo. Y supone que esta tardará algo más de un mes. El alcalde la espera antes del verano.

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