Al rural de Brión le va la marcha

El vecindario de aldeas como Ons, Viceso y Vilar afronta la despoblación y el cierre de bares históricos con una agenda de ocio y actividades que no para de crecer


Santiago / la voz

El día en el que el restaurante de Brión conocido como el de O Ruso cerró sus puertas, al vecindario de Ons se les encogió un poquito el corazón, no solo porque una de las referencias gastronómicas de la comarca colocaba el cartel de cerrado sino porque con él también se iba uno de los últimos refugios del rural brionés para tomarse un vino y disfrutar de la comunidad.

Pero como no hay mal que cien años dure, la solución puede estar a la vuelta de la esquina, incluso en un entierro. Esto fue lo que ocurrió el pasado verano, cuando Olalla Liñares García, recién llegada a la casa familiar de Viceso, se encontró con Luciano Pena, un brionés de primera conocido por todos por su implicación en la vida del municipio. De esa conversación surgió la idea de aprovechar el local social de Ons como un punto de encuentro de los vecinos de este núcleo y de los más cercanos para organizar todo tipo de actividades, sobre todo las vinculadas al ocio.

Desde entonces, cada jueves por la noche es una fiesta en la que suena el acordeón de Olalla, que sirve de batuta para el resto del grupo, que ya tiene varias canciones en su repertorio.

«O conto é que a xente quería xuntarse, e falando con Luciano argallamos para falar coa xente», recuerda Olalla Liñares. El primer día ya acudieron quince personas, todo un éxito. Algunos jueves son más de treinta y todos están encantados con la iniciativa. «Estamos aquí para pasalo ben, sen pretensións nin de actuar nin nada», explica la joven de Viceso, mientras una de sus compañeras de aventura susurra que lo de festejar el entroido no sería mala idea.

«Estamos encantados», añade Luciano Pena, que destaca que este punto de encuentro vive su momento más importante de la semana el sábado por la tarde «porque aquí xuntámonos para botar unhas partidas, conversamos e nos organizamos para traer unha merenda, e merendamos todos».

Tras varios meses reuniéndose cada jueves «esto vai collendo vida», reconoce Luciano, que insiste en que «vivir na aldea pode ser unha cousa moi bonita se fomentamos actividades». Esta actividad la plantean como cantos de taberna, «porque cantar, cantamos, aínda que non haxa taberna», añade Olalla, que augura que tanto ensayo podría derivar, por lo menos, «nun pequeno serán, porque en Viceso temos, por exemplo, clases de pandeireta e tamén podemos contar con traer algún grupo de fóra».

Pero no todo es fiesta en Ons, ya que este equipazo de mayores es plenamente consciente de que su entorno y modo de vida no es lo que era. Santiago Pérez y Gerardo Quintana recuerdan épocas mejores y de su diálogo surgen reflexiones como que «estamos ben comunicados, pero nun prazo curto de quince anos hai aldeas que van desaparecer porque non vai quedar ninguén».

Y eso que hay cierto relevo en lo que ellos llaman Amaia de Arriba, aunque «de cada cinco casas que quedan baleiras, véndese unha». Y la que pasa a estar habitada no siempre la ocupan personas con un modo de vida que a ellos les resulta muy ajeno. «Antes a xente sempre estaba traballando e cantando, pero traballando duro, incluso lavando ás once da noite escoitabas a algunha veciña cantar», añade Celia Hombre.

Se acerca el fin de la sesión de cantos del pasado jueves y mientras esperan que las cosas cambien para bien, tiran de patria chica y cantan: E como somos de Brión, Brión, Brión / e como somos de Brión,/ imos de baranda / faga frío ou non...

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Al rural de Brión le va la marcha