Color, geometría y huellas de Menchu Lamas

La pintora viguesa inauguró «Soñando na espiral» en la galería Luisa Pita


Santiago

Soñando na espiral, en la galería Luisa Pita, puso fin el viernes a más de ocho años sin exposiciones individuales de la artista viguesa Menchu Lamas en Santiago, en los que su obra únicamente regresó en muestras colectivas. Hay que remontarse al 2010, con A chuvia do soño, en la galería SCQ, para encontrarla, cuatro años después de protagonizar otra en el CGAC, A man na sombra. A viaxe das formas (2006). «Aunque sea tiempo sin exponer, el espectador puede encontrar la Menchu Lamas que tiene en su cabeza. Si dejas una pequeña huella a través de tu obra ya es un mundo», asegura la artista.

La muestra inaugurada ayer recoge trece obras con dos denominadores comunes, «uno es la geometría como composición y otro es el color como pasión o creación de formas». Unos referentes presentes tanto en sus obras más recientes, las realizadas el año pasado, como otras de principios de esta década. Menchu Lamas explica que trata de combinar trabajos de diferentes momentos. «Siempre me gusta que en las exposiciones haya un juego entre las últimas creaciones y otras un poco anteriores. (...) Creemos que no avanzamos mucho y luego ves que hay siempre este juego de ir hacia adelante y hacia atrás incorporando el azar de lo que has encontrado en un momento determinado. La pintura nunca es lineal», afirma la artista.

Salir del marco del cuadro

La pintora viguesa indica que en todos los trabajos, tantos los creados el año pasado como otros anteriores, como A reviravolta o A man no laberinto, pueden apreciarse los mismos intereses: el fluir del color, el arañar la pintura y la parte geométrica. Aunque también se presentan algunos avances. En pinturas más recientes, como las que toma como referentes las membranas, aparece el juego de la superposición. «Un cuadro parece muchas veces un espacio donde solo se puede penetrar con la mente y, si es más grande, incluso con el cuerpo; pero también es un punto de fuga a otro lugar determinado: hay una superposición», detalla Menchu Lamas. Por eso en sus obras más recientes incorporan esa parte de dos o tres planos que se van superponiendo y creando diferentes composiciones como camino a ese intento de «acceder más allá del recinto cuadrado o rectángulo que forma el bastidor».

En ese ir y venir creativo del que habla Menchu Lamas también se encuentra en el título de la muestra, Soñando na espiral, que toma de uno de los cuadros expuestos. «La espiral es para mí un espacio que siempre vuelve sobre sí mismo, pero, al mismo tiempo, avanza», detalla. Una figura geométrica que permite a la pintora llevar a cabo su objetivo compositivo de «intentar reventar el espacio» puesto que «la espiral quiere salirse de ese espacio limitado que es el cuadro».

En la exposición Soñando na espiral, que podrá verse hasta el próximo 8 de marzo en la galería compostelana, también queda muy presente el interés por la huella y las sombras de Menchu Lamas. Aparecen las de manos o esas «elas», sombras con formas de mujer. «Me gusta la síntesis», afirma la pintora, que ahora también tiene abierta una exposición en el Museo Artium de Vitoria y participa en la muestra colectiva organizada en el Senado con motivo del cuarenta aniversario de la Constitución. Entre los próximos proyectos de esta fundadora del movimiento Atlántica junto a Antón Patiño también se encuentra uno específico para una capilla en Gijón en el que ya está trabajando.

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