Cristina Tojo, de Comercial Tojo: «Mi abuelo era un genio y adaptó el local a los tiempos»


Santiago / La Voz

Cristina Tojo es la tercera generación de una familia de comerciantes, cuyo negocio inicial acaba de cumplir 106 años. Su abuelo llegó de Touro con solo 14 años para trabajar como aprendiz en una zapatería. Tras un tiempo «de muchos sacrificios», con solo 28 años negoció con los dueños del solar de Caldeirería, 43, para que construyeran una casa con bajo en la que abrir su negocio y formar una familia. El acuerdo llegó, pero Julio tenía prisa por abrir su zapatería y lo hizo en el local que actualmente ocupa el restaurante A Curtidoría. Unos meses después se trasladó a la Caldeirería. La Guerra Civil, cuenta Cristina, le obligó a abandonar los zapatos, que no llegaban desde Levante, y a cambiar a menaje del hogar. «Las lámparas que seguimos vendiendo son un pequeño homenaje a esa época», cuenta. Con los años de la emigración, Tojo introdujo las maletas para ir a ultramar. Cristina, que ayer recibió el premio Autónoma del Año de Galicia, reconoce que su abuelo «era un visionario, era un genio que supo adaptar el negocio a cada tiempo».

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Cristina Tojo, de Comercial Tojo: «Mi abuelo era un genio y adaptó el local a los tiempos»