El plan de Pablo Iglesias fracasó en Galicia

Los inscritos de Podemos no obedecieron a la dirección, que se alió con Anova y los alcaldes de las mareas para pedir el voto por la lista perdedora


Santiago / La Voz

A Podemos no le salen las cuentas. Unos 2.000 inscritos gallegos votaron recientemente en las primarias para el Congreso y el Senado y, sin embargo, el número de votos de la candidatura del sector crítico de En Marea, para la que no solo había pedido el voto su secretario xeral en Galicia, Antón Gómez-Reino, sino que fue él el que propuso a David Bruzos como candidato, no obtuvo más que 1.000 votos. El porcentaje de ese millar de papeletas telemáticas  se corresponde con los resultados de otras citas electorales internas de En Marea en las que Podemos no participó, por lo que no es aventurado concluir que son votos procedentes de Anova y de las mareas municipales afines a los alcaldes de Santiago, A Coruña y Ferrol. Por eso, porque no le dan las cuentas, ni Podemos ni otros representantes del sector crítico se fían de los resultados y piensan encargar una auditoría independiente.

Pero si el miércoles se confirma el triunfo de Luís Villares, el plan de Pablo Iglesias habría fracasado en Galicia. Porque el plan fue apartar a Carmen Santos de la dirección gallega y mandar a Antón Gómez-Reino para que normalizase las relaciones con En Marea y así revalidar la alianza de las autonómicas. ¡Ojo!, normalizar las relaciones con el sector crítico de En Marea, con el que ya había algunos desacuerdos por la escasa representatividad de los diputados gallegos en el grupo confederal del Congreso. No con Luís Villares, al que nunca se consideró un interlocutor válido. Gómez-Reino hablaba con los alcaldes, que fueron los que hasta ahora manejaron el poder real de En Marea. Hasta ahora, porque los inscritos dijeron en su mayoría que no. Y también dijeron que no los de Podemos. Su secretario xeral en Galicia los invitó a inscribirse en En Marea y a votar por Bruzos y las bases no obedecieron. No votaron, o lo que sería más peligroso para los intereses de Pablo Iglesias: ¿votaron por Villares?. No sería descabellado. Algunos ya lo reconocieron en las redes sociales, y hay una razón determinante para ello: los militantes de Podemos en Galicia se manifestaron hace meses claramente a favor de ir a las elecciones en coalición con En Marea, no en confluencia. ¿Es posible que hayan temido que Pablo Iglesias no respetase lo votado como hizo en las autonómicas, cuando impuso la lista única con En Marea? 

Pablo Iglesias, Antón Gómez-Reino, Yolanda Díaz, Martiño Noriega, Xulio Ferreiro, Jorge Suárez y Antón Sánchez tendrán que replantearse su estrategia, que posiblemente pase por abandonar En Marea y crear otro partido. La marca quedaría entonces, indiscutiblemente, bajo el liderazgo de Luís Villares. Sería una victoria del magistrado en excedencia, pero una victoria agridulce, porque implicaría la marcha del 40 % de los efectivos y, por lo tanto, dejaría de ser la principal fuerza de la oposición si esos movimientos se producen también en el Parlamento de Galicia. Claro está que el reto real no consiste en convencer a los inscritos, sino a los votantes. Pero ese es otro capítulo.

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