Ir a la playa a Sanxenxo ya es 2,5 veces más caro que a Porto do Son

Los peajes disparan el viaje a las rías de Arousa y Pontevedra y benefician a la de Noia


santiago / la voz

Que Santiago carezca de playa por su centralidad geográfica tiene un lado positivo: los compostelanos han podido escoger históricamente entre varios destinos para su tiempo de descanso en la costa, ya sea por preferencias personales o familiares, climáticas, logísticas o caprichosas. Desde que se popularizaron las vacaciones y la adquisición de una segunda residencia, a partir de los años 60, los vecinos de la capital han ido eligiendo sus playas y pueblos costeros de referencia y percibiendo las mejoras en los tiempos de llegada y regreso gracias a las nuevas infraestructuras, que han dejado numerosos puntos del litoral a un tiempo inferior a una hora de viaje.

Cinco o diez minutos más o menos de viaje no parecen un argumento definitivo para la elección de playa, pero la escalada de los peajes, especialmente en la AP-9, empieza a marcar diferencias importantes en el coste de los trayectos de ida y vuelta hasta la costa.

Con esa perspectiva, los destinos de la ría de Noia y Muros ganan por la mano en el aspecto económico. La gratuidad de la autovía Santiago-Brión y del corredor hasta Noia convierten a estos enclaves en los más económicos para pasar una jornada o un fin de semana de playa, con un precio inferior a los diez euros (ida y vuelta con un vehículo compacto de gasolina). Incluso un destino como Carnota, que requiere algo más de una hora para llegar, es más barato que el otro epicentro vacacional de los compostelanos, la ría de Arousa.

Barbanza y Arousa

Los que optan por las aguas tranquilas del fondo de la ría pueden ajustar algo sus números, pero ir a las playas a mar abierto de Barbanza cuesta más de 18 euros, pese a la gratuidad de la autovía que recorre la península. En la orilla sur, la Illa da Arousa sube 1,40 euros ese precio, que supera los 22 euros si se opta por dar el salto al Salnés, ya sea para disfrutar de las playas de Sanxenxo, A Lanzada o San Vicente, que se llenan de compostelanos que pasan varias semanas en verano o que hacen escapadas diarias para disfrutar la tarde.

Hacia el sur, sin pasar el puente de Rande, que elevaría el coste 7 euros más, quedan opciones en la otra orilla de la ría de Pontevedra, pero se sitúan inevitablemente por encima de la hora de viaje y el coste ya se acerca a los treinta euros si se eligen los apacibles arenales de Aldán (Cangas de Morrazo).

También hay opciones dirigiéndose hacia el norte que están por debajo de la hora de viaje. Las playas de Miño, por ejemplo, están a 55 minutos y la distancia a recorrer solo es ligeramente superior a la de Sanxenxo. Sin embargo, los peajes disparan el coste a 26,3 euros.

Dos subidas antes del verano

Con vistas al verano del 2019 las diferencias serán todavía más acentuadas, ya que Audasa podría subir dos veces los precios de la AP-9 hasta entonces. El 1 de enero se incrementará el IPC más un punto (para financiar la ampliación de Rande y Santiago); y si cuaja por fin la gratuidad del peaje de Redondela en el 2019 se repercutirá ese coste al resto de los tramos.

Ocio y negocio

En la crítica a los elevados peajes de Galicia siempre hay, con buen criterio, un primer pensamiento para los trabajadores que utilizan estas vías a diario. Pero una parte importante de los usuarios también recurren a ellas para acudir a sus lugares de descanso. Y el ocio, cuando se quiere ser una potencia turística, también es negocio.

El sector pide más atención al turismo interior y la actualización del transporte público

El Clúster de Turismo de Galicia, presidido por el padronés Cesáreo Pardal, admite que toda la comunidad y en especial el entorno de Santiago han experimentado grandes mejoras en materia de infraestructuras que garantizan buenas conexiones con el litoral, pero llama la atención por los diferentes costes para esa movilidad interior, lastrada por autopistas «amortizadas hace tiempo». Para el ente compuesto por empresas del sector, es «imprescindible» que las diferentes administraciones cooperen para la ordenación de la conectividad y la mejora del transporte público con una actualización de destinos y frecuencias, que en el caso de Compostela estará centralizado en la estación intermodal, donde convivirán trenes y autobuses.

En lo que se refiere al transporte hasta las playas, el eje atlántico ferroviario ofrece dos posibilidades directas compatibles con paseos a pie: A Coruña y Vilagarcía. En autobús, la comarca mejor conectada con Santiago es Barbanza. Los precios son competitivos para una o dos personas, pero ya no para una familia.

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