«El Camino es una terapia para los presos, no una excursión»

El programa de la cárcel de Mallorca, que cumple veinte años, podría ampliarse con un documental


santiago / la voz

Están en presidio cumpliendo condenas tan dispares como la naturaleza de sus delitos, pero cuando se acercan al Centro de Acogida del Peregrino de Santiago son simplemente un grupo de amigos y conocidos cansados de caminar durante días pero encantados de haber cruzado el Obradoiro, estampar su último sello en el documento del viaje y conseguir la compostela.

La suya no es una aventura nueva, porque este Camino para la reinserción acaba de cumplir veinte años, gracias, en gran medida, a Jaume Alemany, que cuando se presenta enseguida huye del lenguaje institucional. «Soy el cura de la cárcel de Mallorca», resume, para seguidamente explicar por qué estaba ayer en Santiago.

Llega cada año con un grupo de presos que participan en una terapia grupal, para ayudarles en su integración y al mismo tiempo lanzar el mensaje de que las diferencias con quienes no están condenados no son tantas. Una prueba de que esto es así es la piña de 21 personas que forman los presos y presas, el propio Alemany y el personal que colabora en la peregrinación como voluntarios, educadores o psicólogos.

El requisito indispensable que exige Alemany para formar parte de esta plantilla es que ninguno de los jugadores tenga problemas de consumo de drogas, alcohol incluido. El resto, depende del criterio de Instituciones Penitenciarias y de la propia capacidad de las personas candidatas. «Hacer el Camino de Santiago es una terapia para los presos, no una excursión, ni un premio ni una experiencia», afirma Alemany, que resalta también que esta peregrinación de ocho días, «porque no nos dan mas tiempo», comienza unos siete meses antes, con dos salidas mensuales para prepararse física y psicológicamente. «Durante el Camino hacemos sesiones individualizadas y grupales», explica, y meses antes también se forman sobre el origen, historia y leyendas de la ruta compostelana, «para saber a donde vienen».

Alemany volverá dentro de seis meses con otro grupo de presos, pero proyecta una experiencia distinta, ya que su idea es grabar un documental mientras queman etapas. La principal dificultad es que los participantes quieran contar su historia. Tampoco descarta otro tipo de rutas, como el Camino Inglés o un recorrido también con peregrinos sin antecedentes para mostrar que «una persona presa es como las demás, excepto en lo que ha fallado».

El grupo fue recibido por el deán, Segundo Pérez, que les deseó «lo mejor», o lo que es lo mismo, «que podáis volver a Santiago, libres y con vuestras familias». «Tenga por seguro que lo haré», le respondió uno de ellos, compostela en mano.

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