El caos de tráfico en el exterior del Pío XII pone en peligro a los escolares

Los coches bloquean la entrada al colegio y salen acelerando de los pasos de peatones

El caos de tráfico en el exterior del Pío XII pone en riesgo a los escolares Los coches bloquean la entrada del colegio y aceleran en los pasos de peatones

santiago / la voz

Cuesta trabajando entender qué se mueve en la cabeza de algunos de los padres que van al colegio Pío XII a dejar a sus hijos cuando no se preocupan de evitar situaciones de riesgo que pueden afectar también a los suyos. Las escenas que se repiten todos los días en el acceso al centro escolar por Poza de Bar ponen los pelos de punta y, según confirman desde la Asociación de Vecinos de San Lourenzo, la Policía Local no suele acudir al lugar. La locura empieza unos 20 minutos antes de las nueve de la mañana, cuando suena la sirena que marca el inicio de las clases.

Los padres llegan mayoritariamente en coches particulares y acceden a Poza de Bar desde Galeras. La cola entre las 8.30 y las 9.00 horas colapsa Galeras. Salvo alguna excepción, en los coches solo va un adulto y, normalmente, un niño, porque el uso de vehículos compartidos escasea. La misma operación se repite una y otra vez. Los vehículos llegan hasta la puerta del colegio y el conductor ocupa alguna de las plazas reservadas para paradas rápidas y la que está acondicionada para las personas con discapacidad. Ninguno de los cinco coches que ocuparon ayer esas plazas antes de la hora de inicio de las clases tenía la tarjeta que le da derecho a aparcar. Tras dejar el coche, los conductores bajan y llevan al niño de la mano hasta el interior del colegio. Y unos diez minutos después, en el mejor de los casos, salen del centro, y sube al coche para incorporarse marcha atrás a la circulación. Aquí surge el primer conflicto, porque no todos los que aguardan en la cola están dispuestos a facilitar la maniobra.

Los que encuentran ocupadas las cuatro plazas en batería dejan sus coches atravesados delante del portalón o en la zona reservada para aparcamiento nocturno y paradas rápidas. Algunos incluso acceden a esos espacios marcha atrás, invadiendo el paso de peatones y sin percatarse de que en los ángulos muertos puede aparecer algún niño. Muchos son los escolares que aprovechan las paradas en la cola para bajar de los coches y cruzar por el medio del tráfico para ir a clase. A primera hora de la mañana de ayer, tres conductores pisaron el acelerador al superar el portalón del colegio, y atravesaron el paso de peatones a velocidad de vértigo. Un adulto y tres niños estuvieron a punto de ser atropellados. Esta misma semana, tres coches chocaron en cadena, cuando el primero paró en seco en el paso de peatones para evitar atropellar a dos escolares. Hace unas semanas, un perro murió al ser arrollado en el paseo de peatones.

El colapso se acrecentó poco antes de la una de la tarde, cuando llegaron los buses de la excursión escolar programada para ayer. Los autocares no pudieron parar en la zona acotada y reservada para paradas, porque algunos padres y abuelos tenían sus coches aparcados en ella desde varios minutos antes (los niños salen a las dos de la tarde). Los autocares aparcaron en la calle Poza de Bar y bloquearon el tráfico hasta Galeras.

«Los padres ponen en riesgo a los niños solo por su comodidad»

 

 

Jon Brokenbrow, presidente de la Asociación de Veciños Río Sarela e San Lourenzo, reclama la presencia de la Policía Local en las horas de entrada y salida del Pío XII, «como en otros colegios de la ciudad. Aquí también los necesitamos. Un día habrá una desgracia y entonces nos acordaremos». El portavoz vecinal considera que los «principales responsables son los padres. Ellos ponen en riesgo las vidas de los demás simplemente por una cuestión de comodidad». Brokenbrow cree que los padres «van a lo suyo. Solo les preocupa lo suyo, y no piensan en los demás».

Desde la Asociación se recuerda que el Concello habilitó una zona para que los padres puedan parar para dejar a sus hijos, en el acceso por el Campus. «Pero para algunos tiene que ser en la misma puerta o no les vale. Alguno llevaría al niño en el coche hasta dentro del patio». El presidente de la entidad vecinal reclama «implicación de la ANPA del colegio y también del director», porque «la situación es un caos diario».

Una de las madres del centro, María Torres, cree que la única solución será que empiecen a multar a todos los padres que dejan sus coches en doble fija, tapando los accesos al colegio y bloqueando durante mucho tiempo las zonas de paradas rápidas. María Torres apunta que «uno de los problemas es que este colegio es que la mayoría de los alumnos no son del barrio, vienen de muy lejos. Algunos de Milladoiro, Bertamiráns y de zonas alejadas de Santiago. Y todos vienen en coche». En su opinión, lo más grave es que «los niños de cerca no pueden ir solos al colegio, yo no dejo a mis hijas solas, porque es un peligro. No se respetan los pasos de peatones». Una de las situaciones más peligrosas se produce «cuando los autobuses llegan y paran en el medio de la calle. Los niños bajan y caminan por el medio de los coches».

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