Más de 140 personas sin hogar sobreviven en las grandes ciudades de la provincia

En A Coruña están más de la mitad y Santiago tiene la mayor ratio por población


Santiago / LA Voz

El frío polar sacude, desde el sábado, los huesos en Galicia, donde los abrigos de invierno y gorros volvieron a salir de los armarios este fin de semana para combatir la bajada de las temperaturas, acompañada de chaparrones intermitentes. Pero, si hay alguien que realmente sufre en sus carnes los efectos de la masa de aire llegada del Ártico, son las personas que duermen en la calle y que eventualmente lo hacen en albergues. Solo en las grandes ciudades de la provincia ya hay más de 60, de acuerdo a un estudio elaborado por la Xunta en colaboración con la Cruz Roja. Pero el dato se eleva aún más si tenemos en cuenta las personas sin hogar que se encuentran en refugios y alojamientos de apoyo, que han encontrado un techo temporal bajo el que cobijarse y dependen de terceros para no tener que pasar sus noches al raso. El número asciende, en este caso, a 141 personas sin hogar entre las que hay en A Coruña, Santiago y Ferrol.

De ellas, más de la mitad (81) se localizan en la ciudad herculina, que cuenta con 49 personas sin hogar y 32 indigentes, según el informe de la Consellería de Política Social que servirá de base para la elaboración de un futuro plan de atención a este colectivo.

Santiago, sin embargo, es la que soporta una mayor ratio de indigentes en relación a población. Son 2,6 por cada 10.000 habitantes, el porcentaje más alto de las siete grandes ciudades gallegas y prácticamente el doble que la media en urbes gallegas de más de 60.000 vecinos. Diferencia que, en parte, se debe a la condición de meta del Camino. Más de dos docenas de personas pasan sus noches a la intemperie o en el albergue de Xoán XXIII y otras 14 no tienen hogar, pero sí un refugio donde pueden permanecer durante un cierto tiempo (con o sin contrato de arrendamiento).

El caso de Ferrol

Ferrol tiene la menor cifra de individuos sin hogar (15) y sintecho (6) de la provincia. Sin embargo, resulta llamativo un dato que arrojaron las encuestas realizadas por los trabajadores y voluntarios de la Cruz Roja entre más de 200 individuos en situación de urgencia social para hacer el estudio. Aunque del total de entrevistados en Galicia apenas un 23,4 % dijo que iba a pasar la noche en la calle, en el caso ferrolano fueron el 75 %.

Estos son algunos de los datos que han trascendido del informe de la Xunta, el cual se dará a conocer en detalle próximamente. No obstante, es significativo que más de la mitad de la población sin hogar entrevistada tenía, antes de verse sin un lugar donde pernoctar, una autonomía residencial o contaba con una red de apoyo que evitaba que se encontrase en la calle. Y uno de cada cuatro vivía antes con familiares o amigos.

«Ya nos estamos preparando para la ola de frío y en alerta ante la bajada de las temperaturas»

 

P. c.

Compostela tiene un único albergue que da cobijo todo el año, los 365 días, a las personas que no tienen una cama en la que dormir. De carácter privado, gestionado por los franciscanos, las instalaciones de Xoán XXIII ofrecen desde hace más de 40 años un techo bajo el que dormir y un lugar donde asearse a quienes no lo tienen. La coordinadora de la actividad del albergue, Divina Losada, explica que «ya nos estamos preparando para la ola de frío y permanecemos pendientes ante la bajada de las temperaturas», pues en cuestión de un día la masa de aire polar hizo bajar las mínimas de 8 a 4 grados centígrados (la previsión para hoy era de 3), según la Agencia Estatal de Meteorología.

«Si baja de 2,5 grados activaremos el protocolo de frío y comenzaremos a repartir las mantas. Por ahora, disponemos de ellas y cuando empiezan a escasear hacemos una petición a la ciudadanía para que colaboren donándolas», señala la coordinadora del albergue santiagués. Otra de las medidas que toman cuando arrecia el frío es suspender la norma que impide estar más de 10 días seguidos y no regresar hasta que se hayan cumplido otros 30.

Repunte de la demanda

La caída térmica se ha dejado notar en las instalaciones de acogida franciscanas, aunque desde la semana pasada hubo un repunte de demandantes en el albergue. Entre los días 17 y 20 estuvieron al completo. Se ocuparon sus 25 plazas, una capacidad limitada por las últimas normativas de seguridad autonómicas, lo que implicó que entre 4 y 6 personas se quedaran fuera (el criterio de entrada es por orden de llegada), según la información que maneja el albergue.

«Por mi experiencia trabajando aquí puedo decir que no siempre se llena cuando hace frío porque muchas personas sin techo prefieren dormir en la calle, ya que no quieren cumplir nuestras normas, que suponen venir antes de las 22.00, salir a las 8.30 horas y ducharse. Solo excepcionalmente, cuando vienen acompañados por la Policía Local se les permite entrar una vez cerradas las puertas del albergue si hay plazas libres. Son normas que tenemos que poner para que haya cierto orden y organización en las instalaciones», indica Losada.

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