La solidaridad da nuevas alas a Matías

Patricia Calveiro Iglesias
P. Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Donaciones privadas y de empresas financian una terapia intensiva en Guadalajara

28 oct 2018 . Actualizado a las 00:01 h.

La ayuda no cae en saco roto en el caso de Matías Rey Mourelle. El compostelano de 11 años fue diagnosticado a los 18 meses de una parálisis cerebral, a la que se suman otras afecciones, como una cardiopatía, epilepsia y posiblemente autismo (en proceso de evaluación). Los cuidados que le permiten progresar a nivel físico y cognitivo no siempre son baratos, pero la solidaridad de particulares y empresas, a través de donaciones económicas y de la recogida de tapones, ha dado nuevas alas a Matías. Gracias a ello recibe este mes una terapia intensiva en Guadalajara, donde cuentan con un equipo de especialistas y tratamientos innovadores para conseguir lo que antes parecía imposible se haga realidad. Pequeños grandes pasos, que hacen que la lista de cosas que no podía hacer sea cada vez más corta.

Así lo cuenta su madre, Milagros Mourelle, quien comparte esas pequeñas luchas del día a día con Matías. Reconoce que, tras el caso Nadia, «se desató el pánico» sobre a dónde iban a parar las donaciones. Aunque ellos siempre han compartido las facturas y han preferido dedicar su tiempo a ir en busca de tapones de un lado para otro en vez de pedir efectivo de puerta en puerta, se siente en el compromiso de mostrar a dónde va a parar la buena fe de sus benefactores y que «el dinero y ayuda que nos dan tienen un beneficio en él».

Este es el sexto año que Matías hace un intensivo en el centro de la Fundación Nipace, que desde el año 2004 viene desarrollando procesos de atención integral a jóvenes con parálisis cerebral y trastornos neuromotores. Uno de los primeros retos a superar con él fue que «nació con poquísima musculatura en las piernas porque no caminaba y aumentó casi tres kilos en su primer año». Ahora, alcanza los 1,3 metros y pesa 35 kilos. «Está en su mejor momento», dice satisfecha Milagros, pero todavía le queda mucho por andar.