El nuevo bono social eléctrico llega a 4.000 familias en el área de Santiago

Naturgy, la principal comercializadora, suma 20.000 beneficiarios entre sus clientes

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santiago / la voz

El nuevo bono social, sin ninguna duda, está pensado para atender a los clientes más vulnerables, y de ahí que se conceda en función de los ingresos económicos. Ahora bien, en todo el papeleo que se exige hay algunas cuestiones absurdas. Pedir una fe de vida suena, por lo menos, raro, teniendo en cuenta que la persona va a entregar papeles con su DNI. Y lo del certificado de empadronamiento es otro absurdo. El Ministerio revisará sus ingresos. ¿Acaso no puede ver también dónde vive el solicitante?

Las modificaciones introducidas por el Ministerio de Industria en las condiciones para acceder al bono social eléctrico, que permite disponer de una tarifa más reducida, está favoreciendo que sus beneficiarios sean «la gente que realmente lo necesita». Así lo defienden en Naturgy, la antigua Gas Natural-Fenosa y principal comercializadora del suministro eléctrico en Santiago y los municipios de su área. La alta demanda del bono provocó en abril la formación de grandes colas en la oficina de la distribuidora en Carreira do Conde, donde muchos aguardaron durante horas para resolver la tramitación de sus solicitudes. Aunque esas aglomeraciones finalizaron cuando la empresa amplió el plazo hasta el próximo 8 de octubre, estos días aún persiste el goteo de personas interesadas en conocer las condiciones y en gestionar el papeleo, tanto para renovar el bono social como para nuevas altas. Este proceso ya ha quedado resuelto con éxito por 4.063 clientes del área de Compostela.

Son solo una parte de los 20.012 familias que se benefician del bono social en los 25 municipios de Santiago y su entorno. En la capital hay 7.005, de los que 1.336 corresponden con altas con las nuevas condiciones. Para conocer con precisión cuántos hogares del área seguirán disfrutando de la tarifa social será necesario esperar al final del plazo, porque entonces se producirá la criba de los clientes que ya no tendrán derecho a los descuentos tarifarios. De momento, esas 4.063 nuevas altas ya tienen garantizadas las ventajas del bono. Con el nuevo sistema, los ingresos económicos del núcleo familiar priman a la hora su concesión frente al criterio de la potencia contratada.

Requisitos exigidos

Ahí está la clave. Porque el antiguo bono social llegaba a todos los clientes que tenían contratada una potencia de 2,3 kilovatios, independientemente de sus recursos económicos. Además, tampoco se valoraba si la vivienda era la habitual del beneficiario. Pero ahora se establece como baremo fundamental los ingresos de la unidad familiar. Así, los recursos económicos de las familias sin menores a cargo no podrán superar 1,5 veces el Iprem. Si hay un menor, el límite es de 2 veces el Iprem; y si son dos o más, de 2,5. También se benefician del bono las familias numerosas y los pensionistas y jubilados, que deben cumplir, además, los requisitos económicos.

Para solicitar tanto la renovación del bono como nuevas altas, el demandante tiene que entregar una fe de vida y un certificado de empadronamiento en la vivienda para la que se pide. En el caso de los pisos de alquiler, los contratos deberán ponerse a nombre del inquilino, y presentar igualmente toda la documentación mencionada.

La resolución definitiva sobre la concesión del bono no depende de las empresas suministradoras, sino del Ministerio de Industria. Todos los que no la renueven antes del 8 de octubre pasarán automáticamente a la tarifa PVPC (que es el precio voluntario para el pequeño consumidor), que se rige por el mercado regulado por el Estado.

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