La última reyerta en O Toural indigna a los comerciantes: «Nos sentimos indefensos»

Critican la inacción de los agentes que presenciaron los hechos

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Santiago / La voz

Eran las cinco de la tarde cuando la efímera calma en la praza do Toural volvió a romperse ayer. La última reyerta protagonizada por el grupo de habituales que ha tomado la esquina con la Rúa do Vilar, en pleno casco histórico compostelano, colmó esta vez la paciencia de los comerciantes que, indignados, critican la inacción de los agentes que presenciaron los hechos.

«Lo que ha sucedido en O Toural clama al cielo. Hemos vivido situaciones dantescas con el personal que nos rodea. Pero esta tarde [refiriéndose a la de ayer] tuvimos un ejemplo de la dejadez institucional», denuncia un comerciante de la zona, que prefiere no ser identificado por temor a posibles represalias contra él o su negocio por parte de los alborotadores con los que se ve obligado a convivir a diario.

«Debajo de los soportales se inició una pelea, a todo volumen de voz, para dar paso a las amenazas y a la rotura de botellas de cerveza. Una de ellas hirió a uno y le hizo sangrar abundantemente», relata. En la reyerta había una media docena de personas implicadas, indica. «Hasta aquí nada fuera de lo normal en el día a día. Lo lamentable es que en la plaza había un coche de la Policía Local, con dos agentes dentro viendo el espectáculo en primera línea», continúa. Y, cuando un par de comerciantes les llamaron la atención invitándolos a intervenir, «encendieron el coche y se marcharon», lamenta el mismo testigo de los hechos. Una respuesta ante la que, dice, «nos sentimos humillados e indefensos».

Atónitos e impotentes tras lo sucedido, cuentan que «nosotros mismos tuvimos que salir con la fregona a limpiar la sangre y los cristales» del enfrentamiento.

Hacia las siete y media de la tarde, se reprodujo otra vez la disputa entre dos de los protagonistas en la anterior. Volvieron a llegar a las manos y cuando se estaban enfrentando verbalmente apareció por allí otra patrulla, pero «pasó de largo. Al cabo de un rato, volvió y aparcó frente a ellos, aunque la pareja de agentes locales que iba dentro no se bajó del vehículo. No movieron un dedo».

Desde hace algo más de tres semanas se reforzó la seguridad como respuesta a los continuos conflictos de convivencia. Policía Local y Nacional trabajan de forma coordinada para vigilar la zona. Y, sin ir más lejos, agentes del cuerpo estatal intervinieron el día anterior, también por la tarde, para frenar otra pelea. «No se puede generalizar, hay agentes que sí responden», indican, pero la actuación de ayer «deja mucho que desear».

La situación obliga a vendedores a buscar locales en otras zonas para traspasar sus negocios

«El espectáculo de la plaza es lamentable y se repite todos los días, uno sí y otro también», aseguran vendedores de la plaza do Toural y del tramo que confluye con la Rúa do Vilar. Reconocen que ya se han acostumbrado a los gritos y los enfrentamientos. Incluso, a que los increpen, que atenten contra sus locales, que inutilicen sus escaparates y a ver a la clientela habitual pasar de largo para evitar ser blanco en medio de las peleas. La situación es tan «dramática», explican, que ya no solo es que afecte económicamente a sus negocios, también está haciendo mella a nivel psicológico en alguno de ellos, que ha caído en una depresión.

A tal punto se ha llegado que ya hay vendedores que han empezado a buscar locales en otras zonas de la ciudad para traspasar sus negocios y poder ejercer su actividad sin sobresaltos. «Lo que pasó ayer es fiel reflejo de la indefensión que sentimos. No sabemos si hay una orden de no intervenir, pero no entendemos tampoco esta estrategia», apostillan empresarios afectados.

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