Una docena de medidas de seguridad rodean las visitas al pórtico de la Gloria

Tres cámaras, ocho guardias y una lista de objetos vetados salvaguardan su integridad


Santiago / agencia

Miles de personas han accedido en apenas dos semanas al pórtico de la Gloria, un monumento en cuya restauración se han invertido diez años de trabajos minuciosos a cargo de un equipo internacional y millones de euros. Para salvaguardar la integridad del conjunto escultórico durante las visitas turísticas, se ha montado todo un dispositivo de seguridad a su alrededor. En la práctica, se están aplicando una docena de medidas en torno a la obra del maestro Mateo.

La lista de objetos vetados comprende a una decena de artículos. Aunque tanto en el folleto que se entrega a cada visitante como en el cartel informativo instalado en el Obradoiro se indica que no se podrá acceder con mochilas, solo se impide entrar con las de mayor tamaño (es decir, las que utilizan las personas que hacen el Camino). Hay, a pocos metros del punto de acceso al Pórtico, una consigna en Correos y otra en la Oficina del Peregrino; si bien se está permitiendo que se dejen en el primer control (en la escalinata) y se recojan al salir. Las mochilas pequeñas, bolsos y similares son revisados en la entrada; tal y como se viene haciendo también en la entrada principal a la basílica.

En los días de lluvia, los visitantes han de tener en cuenta que no se permiten chubasqueros, paraguas u otras prendas mojadas, pues pueden introducir humedad en el entorno del monumento. De hecho, si la meteorología lo exige, se darán patucos para que no arrastre el calzado elementos del exterior. La medida no se llegó a aplicar hasta ahora, pero a punto estuvo, e incluso se dispuso una moqueta para este fin.

Las fotos, ni con flash ni sin él

Bastones y otros objetos voluminosos con los que se pueda golpear han de dejarse fuera. Tampoco se permite introducir comida ni bebida en la mano, solo si se lleva en una bolsa (o similar) de tamaño pequeño, que será chequeada. Las fotos y vídeos, solo podrán hacerse en la terraza de la escalinata. Dentro, ni con flash ni sin él, por motivos de conservación; una medida habitual en museos e instalaciones de este tipo. En el interior, está terminantemente prohibido tocar el Pórtico, algo en lo que insiste el personal, ni siquiera arrimarse a las puertas para descansar los pies; así como fumar o usar el móvil.

Para velar por el cumplimiento de las normas, ocho guardias de seguridad acompañan a los visitantes durante todo el recorrido. A pie de las escalinatas del Obradoiro, donde se forma la fila para acceder (por orden de llegada, entre las ocho y las diez de la mañana, en grupos de 25 personas), dos vigilantes se encargan de controlar la entrada, revisar los artículos que se introducen y resolver las dudas. Aún estando más tiempo de pie que los visitantes que van a hora punta y esperan su turno varias horas, se prestan con una sonrisa a orientar a turistas y peregrinos hacia sus destinos, en castellano, inglés o con signos si hace falta.

En lo alto de la escalinata, otros dos vigilantes acompañan al visitante, que ya tiene en sus manos un folleto para conocer los datos más importantes del Pórtico, lo que se completa con la visualización de un pequeño documental sobre la restauración del monumento. Ahí tienen ocasión también de sacarse cuantas fotos quieran, en la terraza más insigne de Compostela, que permaneció cerrada los últimos cinco años y se ha reabierto para la ocasión.

Una vez traspasadas las puertas de la basílica, los dos últimos guardias controlan los grupos durante los 15 minutos que pasan dentro y recuerdan, si es necesario, las normas de visita (entre ellas, mantener una actitud respetuosa y un tono de voz adecuado). Además, tres cámaras instaladas a conciencia para captar el mayor campo visual posible en torno al Pórtico completan el dispositivo de seguridad. Todo ello, sin contar los controles de los conservadores, que cada hora miden los parámetros ambientales.

Movilidad reducida

Cabe recordar que existe un recorrido alternativo para las personas con movilidad reducida. Estos han de ponerse en contacto con el personal, que les dará las indicaciones pertinentes. En algunos casos deberán acceder por la puerta de Praterías, y en otros por la tienda de la Catedral. Desde allí se unirán al resto en el Pórtico.

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