«Nos obligan a usar párkings privados»

Los trabajadores del Ensanche son los más afectados por las rotaciones en la ORA y se quedan sin opciones

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i.c.
santiago / la voz

La imposición del límite de dos horas de aparcamiento en las zonas de ORA de régimen general está trastocando las costumbres de los trabajadores y vecinos, sobre todo los del Ensanche. Son muchos los que aparcaban cerca de sus trabajos, desde la mañana hasta el mediodía, o desde la tarde hasta la noche, sin mover el coche y renovando las horas del parquímetro desde su móvil con la aplicación. Esta facilidad se acabó con la municipalización del servicio. Los usuarios están molestos y no saben qué hacer con sus vehículos. «Los que estamos trabajando, ¿qué hacemos? No podemos estar moviendo el coche y nos están obligando a utilizar párkings privados», se queja Sandra Rosendo, que trabaja en la calle de Santiago de Chile.

Otro caso similar es el del Mercedes Ramas. Es de Negreira y viene a Santiago como trabajadora ocasional: «Traballo dende as oito da mañá ata ás tres, e ás 15.25 horas teño que estar en Negreira recollendo ás nenas», relata. Ella viene a trabajar a Santiago un par de días a la semana. «¿Aparcar en Pontepedriña? Non sabes si vas ter sitio e mentres chego alí, xa non chego a recoller ás nenas. E por un par de días non vou coller unha praza de garaxe», sentencia Ramas.

Una de las opciones a las que se están acogiendo algunos trabajadores es dejar el coche en la periferia. Alberto Valdés trabaja en República do Salvador: «Dende que non permite renovar aparco nas aforas». En esta línea también están las alternativas que proponen desde la Fundación Santiago Centro. Delmiro Prieto, su portavoz, dice que «primero había que generar alternativas y después ir a lo concreto, primero alternativa y después que peatonalicen hasta San Caetano si hace falta». Prieto explica que parte de este problema se solucionaría si la red de transporte urbano fuese mejor y con mayores frecuencias. «El aparcamiento de Santa Marta no funciona bien porque el bus que te lleva al centro tarda mucho. Se necesitan mecanismos que faciliten. En las grandes ciudades europeas la mayor parte de la gente no utiliza el coche porque hay un servicio público eficaz».

Otros apuestan por la creación de un carril bici y que se use más este tipo de transporte. «Se é para usar máis a bicicleta é unha boa medida. Pero é certo que se veño co neno si que me gustaría non estar pendente de mover o coche», cuenta Óscar Alfeirá, vecino de las inmediaciones de la capital.

Los sí residentes tienen otra queja, de la que habla Carmela García: «A aplicación non ten a opción de poñer que es residente; entón, ou pago directamente na máquina ou pago dende a aplicación o prezo de non residente». A los turistas tampoco les gusta la rotación obligada a las dos horas: «En Logroño es más fácil», dice Rocío Sánchez. Los cambios incomodan a muchos. Las alternativas de alquilar plaza, aparcar en la periferia o el autobús no terminan de convencer.

La picaresca se impone para saltarse el tope de los 120 minutos

El gobierno local, a través de la empresa municipal Tussa, empezó a aplicar la ordenanza que regula el aparcamiento en espacios públicos de forma estricta. Por ello, la rotación de los coches en la zona ORA de régimen general ha acabado con la permisividad que regía con la concesionaria Setex. Pero algunos compostelanos ya han encontrado fisuras en la rígida norma del Concello.

Usuarios frecuentes cuentan su truco para estacionar más tiempo del límite de dos horas: primero pagan las dos horas permitidas en el parquímetro, después amplían otras dos horas desde la aplicación. Sin mover el coche y sin rotación. Algunos parquímetros lo permiten.

La trampa no es tanto, ya que pagan por el tiempo utilizado y con la matrícula correcta. Otros no pagan, exponiéndose a la multa y que la grúa les retire el coche.

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