Los pisos turísticos centran el debate sobre la revisión del Plan Especial

Técnicos municipales iniciaron la evaluación de la propuesta terminada del documento

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santiago / la voz

La revisión del Plan Especial del casco viejo recobrará actualidad con la apertura del nuevo curso político, en septiembre. Tras la larga demora que acumulan los trabajos, el Ayuntamiento dispone ya de la propuesta que ha formulado la empresa redactora. Pero todavía queda un largo camino de tramitación, en el que la primera palabra la tendrán los técnicos municipales. El documento está en sus manos. A ellos les toca resolver si se ajusta a lo exigido por el pliego de licitación y a la normativa. Y no será inmediatamente. Agosto ha dejado en suspenso la labor evaluadora, aunque el edil del área, Jorge Duarte, cuenta con poder llevar a pleno en septiembre u octubre la solicitud para la evaluación ambiental de la Xunta, paso preceptivo a su aprobación inicial.

Ese calendario dependerá, no obstante, del informe técnico municipal y de si este requiere la introducción de modificaciones. «Non podemos anticipar que non sexan necesarias», afirma Duarte. Consciente de la dureza del informe que valoró la primera aportación de Estudios Thuban el pasado año, el edil achaca esa valoración a que «quizais faltaba a reflexión estratéxica vinculada ao plan de xestión». Esa reflexión «ten que ser algo máis que posturas urbanísticas, ten que responder a que usos queremos para o casco histórico, como xestionalo», y eso lo aporta el plan de gestión incorporado al especial.

El enfoque de Compostela Aberta (CA), sin embargo, dista del de la oposición, de la que precisa (ya sea con su voto efectivo o la abstención) para sacar adelante el documento. Pendiente de conocer la última entrega de Thuban, como el resto de la oposición, el PP dice que hace tiempo que el ejecutivo de Noriega decidió «enterrar» el plan especial previsto con el convenio que Currás suscribió con la Xunta y que «xa ten 5 addendas por incumprimento de prazos». «Dá a sensación -dice Agustín Hernández- de que non poden modificar o plan e adaptalo á realidade do século XXI, cando o tema era fácil: identificar os problemas que detectou a aplicación do planeamento e, a partir de aí, consensuar e facer unha proposta de nova normativa». Pero, en vez de eso, «sacaron da chistera un plan de xestión» que «acabará xestionando o plan actual».

Y eso es precisamente lo que quiere el PSOE, que se preserve el plan impulsado por Estévez en los noventa y que la revisión se quede en un programa de gestión: «Os problemas que todo o mundo pon sobre a mesa son de xestión, non de plan especial». Pero la planificación de la gestión debe diversificar su atención sobre los problemas «de verdade», reclama Paco Reyes. El socialista observa que esta se está focalizando en los pisos turísticos y la lectura de que provocan la expulsión de residentes, «cando non a expulsan se antes xa están baleiros». «Parece o único problema» cuando para frenar el despoblamiento y atraer residentes (objetivo de la revisión del PE) es esencial un plan de servicios, dice en línea con Rubén Cela, quien, aun observando «un problema incipiente» con ese tipo de alojamiento, ve que CA «o sobredimensiona».

El nacionalista apunta a la falta de servicios como el problema fundamental de la zona. «Hoxe non se pode vivir sen ter Internet, e non ter garaxe é un problema», como la carencia de ascensores. Cela considera que la revisión del planeamiento no solo va con mucho retraso, sino «mal enfocada e con pouco contraste real cos sectores implicados». «E tampouco se esforzan por consensuar cos grupos municipais».

El tema de los pisos turísticos requiere una reflexión, dicen. Porque no es lo mismo los que surgen dentro del sector hotelero que los que son sustento o complemento de economías familiares. Así lo sostiene también Hernández. «Están equivocando o xeito de abordar esta cuestión», dice el popular, que requiere una reflexión sobre qué tipo de ciudad se quiere, si esta puede o no absorber más planta hotelera... Además ve un «erro» identificar esos pisos como uso hotelero y observa que no se puede modificar un uso «a través dunha ferramenta urbanística».

La demora en la formulación del trabajo hace difícil que se apruebe en este mandato

La revisión del Plan Especial es ya más cosa del próximo mandato que de este. Al menos la definitiva, porque los plazos que requiere su tramitación no alcanzan para cerrarla en este. Pero también la inicial. Los plazos que maneja el gobierno local situarían en nueve meses el período para que el pleno le pueda dar el visto bueno inicial una vez que se solicite la evaluación ambiental. Y eso en el mejor de los casos, en el de que no haya reparos en el informe de los técnicos municipales para solicitar esa evaluación a la Xunta, y que esta resuelva de forma positiva.

Compostela Aberta estima entre dos y tres meses para que la Consellería de Medio Ambiente se pronuncie, y otros seis para completar la propuesta de revisión, en la que se seguirá trabajando mientras se espera por el dictamen autonómico. Esos plazos apuntan al final del primer semestre, y por tanto del mandato, que en junio ya estará superado. Porque el 2019 es año de elecciones locales, que muy posiblemente se celebren el 26 de mayo, junto con las europeas, con lo que ese mes ya habría gobierno en funciones en Raxoi.

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