Arquitectura al servicio del arte en el CGAC

La nueva muestra del museo se compone de 40 obras inspiradas en la construcción e incluye una peculiar recreación de Santiago

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En construcción es el nombre de la nueva exposición inaugurada ayer en Santiago y se podrá ver hasta finales de octubre. En ella, la arquitectura se pone al servicio del arte contemporáneo. Cuarenta obras y quince artistas de estilos y generaciones muy distintas forman parte de este proyecto colectivo, en el que se incluyen tanto piezas de la colección del museo (las de los gallegos Tamara Feijoo y Pablo Barreiro adquiridas este mismo año) como otras creadas específicamente para la ocasión. En unos casos han empleado ladrillos, en otros deshechos, bombillas o hasta muebles de Ikea; pero «todos hablan de procesos de transformación», señaló director del Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago Olmo, comisario de esta muestra.

Olmo también destacó la vinculación entre esta y las otras exposiciones que ocuparán el museo este verano, dentro de la conmemoración de sus bodas de plata, en la presentación de En construcción. Asistieron también al acto seis de los artistas y el secretario xeral de Cultura, Anxo Lorenzo, quien anunció que «nun par de semanas» se abrirá otra nueva exposición en diálogo con las actuales, una revisión de la fotografía del gallego Nicolás Combarro, al tiempo que insistió en el esfuerzo invertido en «poñer en valor» la colección del museo.

Ladillo, hilo conductor

El punto de partida de la exposición se encuentra en la segunda planta del edificio diseñado por Álvaro Siza. En la primera sala, la zaragozana Lara Almarcegui documenta la desaparición de los huertos urbanos a través de fotografías, planos y una maqueta de importantes dimensiones. Junto a ella, dos piezas constructivistas de María Luísa Fernández sobre el propio concepto de la escultura; otra de Pablo Barreiro, que experimenta con la cerámica para reformularla en tres columnas que recuerdan a las formas ornamentales populares; y dos más con el ladrillo como hilo conductor. Sobre el suelo, se extiende Building Blocks, de Fernanda Fragateiro, que a partir de recortes de revistas creó una serie de ladrillos de aspecto sofisticado. Y el mexicano Héctor Zamora juega con la utilidad del ladrillo y lo emplea como elemento meramente estético, subrayó el comisario.

En la sala contigua, la contribución de otra mexicana, Hisae Ikenaga, quien explicó que para una de sus obras encargó comprar cuatro sillas en Ikea y envió al equipo del CGAC sus propias instrucciones de montaje, con las que dar lugar a una escultura «desmontable». En otras, hace un guiño al «recurso olvidado», en forma de alicates o de un nivelador.

A continuación, los modelos astronómicos del alemán Björn Dahlem, capaz de construir la Luna con espejos, bombillas y lámparas o nubes con fluorescentes. El canario Juan Gopar presentó en persona su conjunto de cabañas, 12 refugios efímeros a pequeña escala realizados con lo que el mar arrastra a la orilla.

En el pasillo, las superposiciones pictóricas de la ourensana Tamara Feijoo y las siluetas de madera que enmarcan la pared del vigués Kiko Pérez. Como colofón, una colosal pieza del brasileño Marlon de Azambuja, quien produjo para el CGAC Brutalismo, una peculiar recreación de Compostela.

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