Abanca cierra su oficina de Galeras para irse a Vista Alegre

La plataforma vecinal del barrio lamenta la pérdida de servicios


santiago / la voz

El cierre definitivo de la oficina de Abanca en el barrio de Galeras se producirá hoy y con ello la zona se quedará sin ninguna entidad bancaria. Las más cercanas están al final de As Salvadas, en el cruce con la avenida de Castelao, donde hay una oficina de la Caixa (CaixaBank), o en el entorno de la plaza de Galicia, donde están localizadas todas las entidades bancarias.

La oficina de Abanca que cierra sus puertas en Galeras reabrirá, con el mismo personal, en un bajo de la avenida de Santa Comba, en el barrio de Vista Alegre. Este nuevo local estuvo en obras durante varios meses, y ahora pasará a ser el referente más cercano para los clientes de Galeras, Casas Novas y As Salvadas, y para todos aquellos que acuden cada día a las dependencias económicas del Concello y que precisan hacer alguna gestión vinculada a pagos, o para quienes tienen que hacer gestiones económicas en el edificio del Instituto de la Seguridad Social de Galeras.

La pérdida de la oficina de la rúa Doutor Domingo García-Sabell fue criticada por los representantes de la Asociación de Veciños Plataforma de Galeras, que mostraron su preocupación por el cierre, ya que representará un problema tanto para los particulares como para «o tecido comercial nun momento de recuperación», y que no tendrá ninguna entidad cercana para trámites de urgencia o «incluso para buscar cambio de monedas».

Supuesta baja rentabilidad

Manuel García Castro, secretario de la entidad vecinal, explicó que son muchas las gestiones que tienen que realizarse cada día, y lamentó que «se a causa do peche é a baixa rendibilidade, non puxeran en marcha accións para recuperar os clientes da zona. Co peche, aínda perderán máis». Por otro lado, recordó que «Abanca, agora un negocio privado, recolleu a maior parte dos seus clientes de Caixa Galicia, unha institución de crédito sen ánimo de lucro, cunha finalidade social e un compromiso con Galicia». García Castro admitió que se trata de un negocio privado «do que non se espera que inverta os seus beneficios en fins sociais, pero si que manteña os servizos que a anterior banca nos proporcionaba». Ante este cierre, el secretario de la asociación de Galeras se pregunta «que terá que dicir o presidente da Xunta como veciño da zona». La plataforma vecinal del barrio insiste en que se reafirma en la «defensa do público onde o negocio non prime sobre o servizo; de non ser privatizada a antiga caixa, con seguridade non teriamos que lamentar este peche», concluye Manuel García Castro.

Locales vacíos donde antes había bancos

La crisis económica y la cascada de adquisiciones, subastas y fusiones trajo consigo la reestructuración bancaria, que sigue provocando el cierre de sucursales en toda la ciudad.

Si hace unos años, antes de que la crisis hiciera mella en el sector, tener un banco en un bajo comercial era casi como una renta vitalicia, ahora conlleva el mismo riesgo que tener cualquier tipo de negocio. Y es que, antes de la caída de la economía, los gestores de las entidades bancarias no mostraban excesiva preocupación por mantener cierta distancia entre una y otra oficina para garantizar la viabilidad de ambas. Ahora la situación es completamente distinta.

Una de las zonas más afectadas por la reestructuración bancaria es A Senra y plaza de Galicia. Una de las oficinas que echó el cerrojo fue la del antiguo Banco Santander, que era la principal en Santiago antes de la absorción de Banesto en el 2013. Para evitar la duplicidad, se trasladó a la esquina de enfrente de la plaza, donde estaba la sede principal de Banesto. En la acera opuesta de A Senra, dijo adiós la sucursal de Caixa Catalunya, tras ser intervenida y después adquirida por el BBVA en subasta en el 2014. En su lugar abrió recientemente una zapatería. Cerrado y vacío está el inmueble que ocupó Caja España-Duero en A Senra, muy cerca de donde también estuvo el Banco de Galicia. En Fonte de Santo Antonio, la Caixa cerró una oficina poco después de abrir otra en Xeneral Pardiñas, y el local sigue vacío. La antigua Caixavigo cerró una de sus sucursales en el Hórreo, y otras dos en Concheiros y Basquiños. En Montero Ríos se perdieron dos oficinas, una del BBVA, muy cerca de la esquina con la rúa Xeneral Pardiñas; y otra de Caixanova, también integrada en Abanca. En este último local, se abrió el comercio de ropa deportiva Décimas. El otro sigue cerrado y vacío.

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