Las obras de Patio de Madres y Castrón Douro empezarán en verano con 1,1 millones

Raxoi adjudicó ayer su ejecución junto con la instalación del ascensor de Triacastela, con capacidad para dieciséis personas


santiago / la voz

Las máquinas se instalarán este verano en Patio de Madres y el primer tramo de Castrón Douro. Y lo harán para permanecer durante año y medio. Ese es el plazo con el que se adjudicó ayer la primera fase de su reurbanización, que llegará hasta el cruce de Curros Enríquez, con cargo al programa comunitario Edusi. Alcomte Galicia se ha hecho con el contrato por 1,13 millones de euros para ejecutar una reforma integral pendiente desde el anterior mandato y que conllevará la reorganización de usos del vial con la ampliación del ahora escaso espacio peatonal, que se ganará al de estacionamiento. Solo se mantendrá una zona de carga y descarga y otra para paradas de un máximo de diez minutos.

La renovación del pavimento pondrá fin a las dificultades de la circulación rodada que sufre el vial desde hace años, con un firme de chapacuña muy rebacheado y que «non soporta ben o tránsito continuo de vehículos», según la alcaldesa en funciones, María Rozas, quien ayer dio cuenta de los asuntos de la Xunta de Goberno ante la baja por paternidad de Martiño Noriega. La reforma contempla también la rebaja de la rasante de la calle, hasta un metro en algunos puntos, lo que no solo facilitará la accesibilidad a las viviendas que ahora precisan escaleras, sino que pondrá fin a los problemas de acumulación de agua que se producen en épocas de lluvia.

El nuevo pavimento será de hormigón, aunque se crearán estancias empedradas, una de ellas a la altura del regato del Cancelón. La reforma tendrá una segunda fase, ya enteramente con fondos municipales, aunque no antes de que concluya la actual. El tramo posterior al cruce de Curros Enríquez tendrá que esperar hasta entonces. La intervención afectará al tráfico del centro de la ciudad, sobre todo al de conexión con Sar.

Triacastela también tendrá obras este verano. Durarán seis meses, pero prácticamente podrán estrenar el 2019 con el ascensor que les permitirá salvar los 12 metros de altura que separan Concheiros de la parte más baja de la calle, prácticamente ya en la avenida de Lugo. Los residentes de Triacastela no tienen ahora más conexión con ambos viales que las escaleras, una auténtica barrera para su accesibilidad. El ascensor, que instalará Copcisa por 355.339 euros (IVA incluido), podrá transportar a 16 personas a la vez. Su capacidad admitirá la entrada de una camilla. La implantación del elevador supondrá cambios en la urbanización de la calle, donde también habrá que mover las redes de servicios. El ascensor se localizará en la parte baja de Triacastela y conectará con Concheiros a través de una pasarela acristalada. La zona contará con cuatro cámaras de vigilancia. La obra se adjudicó también ayer, al igual que la mejora del pavimento en el vial de acceso a Busto, en este caso por 100.000 euros.

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