Los vecinos de una parroquia de Rois impulsan la restauración de un retablo de su iglesia

La pieza, que no es muy común, data de la segunda mitad del siglo XVIII y estaba en pésimo estado


rois / la voz

La Asociación de Veciños Sanamede de Rois promueve la restauración del retablo de la Virgen de los Dolores de la iglesia parroquial de San Mamede, que presentaba un «estado de conservación lamentable», con la pérdidas de elementos decorativos, «grave ataque de insectos xilófagos, faltas de policromía, repintes xeralizados e humidades», entre otros daños.

Así lo explican desde la empresa encargada de los trabajos, Artegal Restauraciones, con sede en Silleda, desde la que también destacan que el retablo no es una pieza común. El coste de la restauración asciende a 30.000 euros, financiados en su mayor parte por los vecinos de la parroquia a través de donaciones voluntarias. El Arzobispado aporta el 10 % del presupuesto y la Asociación de Veciños Sanamede tiene solicitada una subvención a la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader), enmarcada en la promoción del medio rural. También tiene solicitada una reunión en la Dirección Xeral de Patrimonio.

Asimismo, la obra cuenta con la colaboración económica de empresarios de la zona, a los que la asociación agradece su apoyo, así como a todos los vecinos que hicieron su aportación. Los que no lo hicieron, aún están a tiempo de ayudar, según añaden desde el colectivo de vecinos.

Durante los trabajos, que se prolongarán unos tres meses, la iglesia parroquial permanecerá abierta, para que los vecinos puedan ver cómo se realiza la restauración de las piezas, una vez desmontadas de su lugar.

De la rehabilitación se encargan los técnicos Carlota López, Begoña Freire y Fernando Gago. La primera explica que se trata de un retablo de la segunda mitad del siglo XVIII y que es «moi singular» porque no hay muchos con su tipología y tiene los ángeles representados con todos los instrumentos de la Pasión. Además, tiene cortinas y grandes, a diferencia de otros retablo barrocos, de modo que ocupan prácticamente todo el fondo de la pieza, tallada en madera de castaño.

En el año 1889 sufrió un cambio importante, por «gusto estético», según la restauradora, de modo que se modificó su policromía (ahora se trata de recuperar la original) y se vistieron los ángeles, que estaban desnudos, e incluso parece que fueron mutilados por un «tema de pudor».

La pieza corría peligro de desprenderse, al estar la madera muy comida por los insectos xilófagos. La empresa Artegal ya se encargó de la restauración de dos retablos en la iglesia de Iria-Flavia y del de la capilla de Bandín.

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