Santiago sigue mirando a la izquierda con liderazgos aún por definir


SANTIAGO / LA VOZ

en un escenario donde las mayorías absolutas se han perdido en la memoria, a un año de las elecciones municipales no hay una fuerza política, de las cinco en liza en Compostela, que en rigor pueda proyectarse como vencedora a la vista de la encuesta de Sondaxe. Compostela Aberta, sí, seguiría en lo alto como lista más votada si los comicios se celebrasen hoy, pero su desgaste es notable: se deja 2,2 puntos respecto a las urnas del 2015 que le dieron la alcaldía y 6,2 si se compara con la estimación de voto de la encuesta de Sondaxe de hace ahora un año. Solo la fortaleza de su líder, Martiño Noriega, y la previsible eclosión de obras que en la recta final del mandato puedan compensar la percepción ciudadana de un gobierno poco eficaz, le permiten albergar esperanzas de conservar o de ampliar la ajustadísima ventaja actual de apenas medio punto sobre el Partido Popular de Agustín Hernández.

Al final, serán los liderazgos los que acaben por decidir la correlación de fuerzas para construir la gobernabilidad el día después de los comicios, en especial en el espectro de la izquierda. Al PP, que consolida su elevado suelo electoral en las municipales hasta el punto de minimizar el propio retroceso y afianzar su dique de contención frente a Ciudadanos, no le basta, ni de lejos, el apoyo del partido naranja para armar una alternativa de centroderecha a la mayoritaria apuesta de los votantes por las opciones a su izquierda. Ahí, en espera de que el partido de Albert Rivera ponga rostro a su alcaldable para la capital de Galicia, Hernández es, desde el PP, la opción indiscutible, pero el sondeo le da un toque de atención al caer al farolillo rojo entre los líderes locales, hasta el punto de ser superado por Francisco Reyes, que encuesta tras encuesta estaba abonado a ese puesto.

Es precisamente en las filas socialistas donde se producirán movimientos que pueden haber incidido ya en esta foto demoscópica, muy sensible y nada fija. No en vano, está en la calle la posibilidad de que Sánchez Bugallo tenga que volver para rescatar a su partido de la anorexia que lo mantiene postrado desde hace tres años. De ser así, quien más tiene que temer es Martiño Noriega, que en el 2015 ganó la alcaldía arrasando entre el electorado socialista, aunque a nadie se le escapa que las redes del exalcalde son amplias para pescar incluso en el caladero popular. De liderazgos también pende el BNG, que constata con Sondaxe que difícilmente hallará mejor cabeza de cartel para la capital que Rubén Cela -él quería irse, ¿podrá?-, con quien está en condiciones de crecer, aunque aún no lo suficiente para recuperar el tercer escaño.

La gobernabilidad de Santiago a partir del 26 de mayo del 2019 mira a la izquierda, y es ahí donde el campo electoral se perfila competido y abierto.

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