Carrusel político


La Ascensión, como las fiestas más tradicionales, no da para mucho si se pretende contar novedades. Es más, la feria de Santa Susana no da para nada: siempre los mismos carruseles, los coches de choque, el saltamontes, las casetas de tiro, la noria a la que damos rango de gran ojo de Compostela... ¡Sorprendente fue la misteriosa desaparición del decadente puesto de vinos de Aragón el año pasado! Y las pulperías, donde ya pueden cambiar los fogones, que solo la climatología hace oscilar el nivel de bullicio en sus mesas. No busquen novedades. Este año, en el día grande, lució el sol y el paisanaje fue en masa en busca de lo de siempre, que, al cabo, quizá sea el principal atractivo de la Ascensión. Y, claro, con el sarao revuelto a un año de las municipales, en tromba fueron también los políticos. El que no salga en la foto de la Ascensión es seguro que no estará en la parrilla de salida. Las fotos del carrusel político dieron este año para mucho: Feijoo, en todo momento flanqueado por Agustín Hernández y Paula Prado, primero Agustín, después Paula. Más caliente estaba el pulpo en los bancos socialistas, a donde Bugallo llegó discreto para sentarse cerca de Caballero; había dejado atrás a Sindo Guinarte, acompañado por Mercedes Rosón. Y el protagonismo de Goretti Sanmartín junto a Ana Pontón y Rubén Cela. Y el saludo poco efusivo entre Martiño Noriega y la portavoz nacional del Bloque, señal tal vez de las tensas afinidades de hoy y forzadas rivalidades de mañana. Anfitrión oficioso, en la fiesta del alcalde no estaba Villares... Dentro de un año, en plena campaña, el carrusel político de la Ascensión irá lanzado. Lo seguro, a día de hoy, es que no estarán quienes no salieron en esta foto.

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