Hermida ocupará su escaño de forma provisional hasta que Quinteiro dimita

Evita tener que ir al grupo mixto y que En Marea pierda su liderazgo en la oposición


Santiago / La Voz

Xoán Hermida, número seis de En Marea por la provincia de Pontevedra, que debería sustituir a Juan Merlo en su escaño en el Parlamento de Galicia, llevaba días sin responder al requerimiento de la junta electoral para que tomara posesión de su acta, aunque tras el incidente que tuvo con la Policía Local de Pontevedra ya había adelantado que renunciaba a ella. Sin embargo, tampoco manifestó oficialmente su dimisión voluntaria, a la espera de que se resolviese el caso Quinteiro, ya que, fiel a la postura oficial de En Marea, se postuló a favor de la marcha de la diputada de la sección anticapitalista de Podemos. Pero esa dilación iba a tener sus consecuencias: si no se pronunciaba, en las horas siguientes la Mesa del Parlamento acordaría su inclusión en el grupo mixto. Para evitar que En Marea se quedase con 13 diputados y perdiese así su condición de primera fuerza política en la oposición, pero también para presionar a Paula Quinteiro, acordó con Luís Villares que tomaría posesión del escaño, pero solo de forma provisional.

En un escrito remitido a la Mesa del Parlamento, subraya que por sus compromisos laborales no tenía pensado asumir «a alta responsabilidade que esixe ser representante do pobo galego na Cámara representativa do seu autogoberno». Pero también añade que esa circunstancia personal coincide «lamentablemente cuns acontecementos xa coñecidos que empanan a imaxe de En Marea e contradín o compromiso ético e o acatamento das normas de funcionamento das que todos nos dotamos». «Non vou tomar ningunha decisión -en tanto no se solucione ese conflicto interno- con respecto á acta de deputado que neste momento ostento e á que é a miña vontade, no prazo máis breve posible, acabar renunciando», añade.

Consciente de que esa decisión podría perjudicar al grupo de En Marea, ya que de no renunciar tendría que ir al grupo mixto, Hermida decidió, y así se lo traslada a la Mesa, aceptar «a incorporación ao grupo parlamentar de En Marea durante o período provisorio» hasta hacer efectiva su renuncia, además de renunciar también a hacer uso de cualquier prerrogativa parlamentaria que pudiese corresponderle, así como a los «dereitos económicos de calquera clase derivados da condición parlamentaria». Es decir, que ni piensa asistir a las sesiones en O Hórreo ni cobrar su sueldo de diputado.

A la espera de si la Mesa del Parlamento acepta unas condiciones que se salen del funcionamiento ordinario de la Cámara gallega, En Marea ha puesto en marcha también el proceso para que las bases se pronuncien sobre el futuro político de la diputada de Podemos.

Acuerdo de la coordinadora

La coordinadora de En Marea suele reunirse todos los miércoles. Pero esta vez -se supone que para ganar tiempo, porque si Hermida no renunciaba a su escaño, iba a ser enviado al grupo mixto- adelantó un día la junta. Y teniendo en cuenta que la dirección del partido se posicionó claramente a favor de la dimisión de la diputada, acordó convocar al consello das mareas este sábado, día 28 de abril, a fin de que el máximo órgano del partido entre plenarios decida sobre la consulta a las bases y que sean los inscritos los que se pronuncien sobre el futuro político de la parlamentaria anticapitalista. Según En Marea, el consello das mareas debatirá «a situación política das últimas semanas en relación coa deputada Paula Quinteiro cos acordos e documentos que a comisión de garantías de En Marea remitiu. Tras dito debate tomaranse en consideración e decidiranse as accións políticas a desenvolver».

La decisión ya ha provocado ampollas entre los críticos, que acusan a Villares de «ética selectiva» y lamentan que se cerrase el acuerdo sin informar al grupo parlamentario.

La figura imposible del parlamentario ausente, sin aforamiento ni salario

A efectos parlamentarios y legales, Xoán Hermida ya es diputado autonómico, por mucho que en su grupo político, En Marea, mantengan que actuará como un diputado ausente, sin participar en las sesiones, y que renunciará al sueldo y a prerrogativas de su cargo, como la inviolabilidad o el aforamiento judicial. En realidad, no puede hacerlo. Si Hermida se ve en los próximos días incurso en algún procedimiento judicial, su situación no la verá un juzgado ordinario, sino el Tribunal Superior de Xustiza, aunque él no quiera. Es más, solo le falta cumplir un requisito para tener la condición plena de diputado, que es jurar o prometer el cargo, y si no lo hace en los próximos tres plenos -es decir, antes de un mes y medio-, perderá, entonces sí, la condición de diputado.

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