Entusiasmo y horas sobre el tapiz

Compostela y Viravolta, que este fin de semana acuden al Campeonato de España en Guadalajara, tutelan unas cuatrocientas licencias

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Santiago / La Voz

Compostela y Viravolta son los dos grandes referentes de la gimnasia rítmica en Compostela, con alrededor de trescientas y un centenar de licencias, respectivamente, en una modalidad a la que poco a poco se van sumando los niños. Cubren todo el abanico de edades desde los tres hasta la veintena. Y este fin de semana tienen cita de altos vuelos en Guadalajara, en el Campeonato de España, que reunirá a más de dos millares de deportistas. En un caso desplazan al equipo cadete de nivel base, y a Noa Ruzo (prebenjamín) y María Rodríguez (juvenil); en el otro, un equipo cadete y otro juvenil.

María Cañabate y Nayba Manteiga, por un lado, y Wendy Rey, Bandía Lodeiro y Marta Comendador, por el otro, son cinco de las entrenadoras que cincelan y modelan cada semana a esos cuatrocientas niñas, niños y jóvenes con quienes comparten pasión por la gimnasia rítmica. De otro modo, sin ese entusiasmo por el tapiz, sería poco menos que imposible llegar a la competición porque es un deporte que exige cualidades y sacrificio. No basta con el talento natural.

A Nayba Manteiga, que dejó de competir hace unos meses, la delata su acento canario. Llegó a ser novena en un campeonato de España y a ejercitarse cerca de treinta horas a la semana.

Ni Viravolta ni Compostela pueden llegar a tanto. De hecho, en el nivel base, que es el más alto, tienen que conformarse con entre diez y quince horas de trabajo porque no hay instalaciones para poder entrenar todavía más. Si se les presentase la ocasión, la cogerían. Incluso en verano, cuando llega agosto y no hay pabellones.

El gimnasta se hace

No es fácil dedicarse a la gimnasia rítmica, si bien las cinco entrenadoras coinciden en significar que, mayoritariamente, quienes prueban, siguen. También se pronuncian en la misma línea al subrayar que es más importante el talante que el talento. Más que nacer, se van haciendo.

Lo resume Nayba Manteiga en una frase: «He visto muchas gimnastas increíbles que no han llegado a nada por su cabeza». Y apuntalan la reflexión Bandía Lodeiro y Marta Comendador: «Puedes tener una flexibilidad increíble y una gran técnica de aparatos. Pero si hay inseguridad, sirve de poco». Contra la inseguridad, el antídoto es doble: «Cabeza y constancia». «Las ganas son lo primordial», en opinión de Wendy Rey. Y lo ideal «es que empiecen a edades tempranas», indica María Cañabate.

Así, con muchas horas de ensayos a cuestas, con perseverancia, es como llegarán los gimnastas a Guadalajara. Noa Ruzo, la más pequeña, ya viajó con su entrenadora, porque compite esta tarde. Hoy se desplaza María Rodríguez, que ya es mayor de edad y compite el jueves.

Los equipos tendrán que esperar al sábado. La expedición del Compostela estará integrada por padres, deportistas y preparadoras, que compartirán sus vehículos. La del Viravolta ha optado por el alquiler de dos furgonetas en las que se repartirán los dos conjuntos y las entrenadoras, que también se encargarán de la conducción.

Cuando salten al tapiz, detrás dejarán más de quinientos kilómetros por carretera (a los que sumarán la vuelta), una cantidad de horas de entrenamiento difícil de cuantificar. «Y te lo juegas todo en dos minutos y medio», apostilla Manteiga. Sobre el papel, el podio queda lejos en el ránking de aspiraciones. «Meterse entre los quince mejores sería un éxito», proclama Rey.

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