santiago / la voz

Algunas hicieron paros parciales. Otras secundaron la huelga. Pero la jornada de ayer, en la que se conmemoraba el Día da Muller, será recordada por las multitudinarias concentraciones en favor de la igualdad. Protestas con mayoría aplastante de mujeres y que desembocaron en el Obradoiro, que reunió a miles de personas al mediodía. La imagen volvió a repetirse por la tarde en otra manifestación con una afluencia récord.

Las movilizaciones congregaron a todas: madres e hijas, estudiantes de secundaria, universitarias, trabajadoras y paradas, y también pensionistas. Las abuelas son otro pilar de la conciliación y de la ayuda económica. Hay en la calle cierta sensación de hartazgo. Por los asesinatos, por la mayor carga en las tareas del hogar, por la brecha salarial.

Una indignación que marcó en las calles una jornada histórica, en la que, además de los paros parciales, había una huelga convocada y que tuvo una mayor incidencia en el sector público que en el privado. La convocatoria apenas se dejó sentir en las áreas empresariales, que funcionaron con cierta normalidad, como en el Tambre, donde las plantillas de las empresas optaron más por los actos simbólicos que por secundar la jornada de paro completa. No fue así en el sector público: casi uno de cuatro trabajadores de los centros educativos de la ciudad fue a la huelga, según los datos oficiales, y el seguimiento en el área sanitaria, según la información de la Xunta, se situó casi en el 17 %. Los sindicatos no dudaron en calificar de abusivos los servicios mínimos fijados, y en San Caetano, sede de los servicios centrales de la Administración autonómica, respaldaron la huelga casi dos de cada diez personas.

La jornada de paro sí tuvo alguna mayor incidencia en el comercio local. Algunos establecimientos tenían la persiana echada con el cartel en el escaparate en el que se respaldaba la convocatoria y otros bajaron la verja a lo largo de la mañana en solidaridad con las multitudinarias concentraciones, que discurrieron de forma pacífica y en la que no hubo incidentes.

El seguimiento de la huelga en los establecimientos hostelería fue pequeño, y en la Praza de Abastos, por la mañana, la mayoría de los puestos se encontraban abiertos.

La comarca se suma a la lucha en favor de la igualdad de género

La huelga tuvo apoyo en Ames, un amplio número de mujeres se concentraron en Ordes y Padrón recordó a Rosalía

m. beramendi

Las vecinas de Ames respaldaron ayer de forma mayoritaria las concentraciones en favor de la igualdad de género. E incluso la huelga tuvo un gran seguimiento entre el personal de escuelas infantiles y de la red de comedores. Hasta un 95 % del personal secundó el paro parcial de 12 a 14 horas. La protesta por el municipio también fue multitudinaria. En el resto de la comarca también hubo movilizaciones, como en Ordes. Un amplio número de mujeres se concentraron en el viejo edificio del Concello, convocadas por la Asociación de Comerciantes de Ordes , y mostraron su repulsa a la brecha salarial y a la violencia machista.

Padrón, tal y como informa Uxía López, también se sumó a la celebración del 8 de marzo, aunque la huelga no paralizó la actividad diaria. El colectivo Mulleres en Padrón vinculó la fecha con la figura de Rosalía de Castro, con una concentración a las ocho de la tarde ante la estatua de la escritora en el Paseo del Espolón. Hubo comercios que no se sumaron a la huelga, pero que sí tuvieron muy presente el día y el mensaje, como la panadería San José, con un cartel muy reivindicativo. En Negreira, informa Emilio Forján, se homenajeó a una luchadora que abanderó la docencia. Sofía Rodríguez hubiera cumplido ayer 91 años, pero falleció hace un mes cuando el Concello la había premiado.

Más información en las páginas 2, 3 y 4 de la sección A Fondo.

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Las mujeres llevan su indignación a la calle