Los ingresos del Concello por licencias y obras están un 72 % por debajo del 2007

El gobierno local limita las expectativas de nuevo y prevé obtener poco más de tres millones

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santiago / la voz

El Ayuntamiento ha vuelto a rebajar las expectativas de ingresos por los impuestos vinculados a la construcción, expresamente el de construcción, instalaciones y obras (ICIO) y las licencias urbanísticas. Lo hace por tercer año consecutivo, después de que en el 2016 decidiese rebajar sus previsiones hasta un 20 %. Y no era para menos entonces, cuando se constató que las aspiraciones del 2015 (de 4.450.000 euros entre licencias e ICIO) habían sido optimistas de más. La liquidación de aquel año arrojó unos derechos reconocidos netos de poco más de 2,9 millones, prácticamente un 35 % por debajo de la previsión presupuestaria.

Desde el 2016 las previsiones han ido mermando, porque las liquidaciones de las cuentas municipales han tirado, ejercicio tras ejercicio, hacia abajo. Y este año Raxoi no aspira a ingresar más de 3.070.000 euros (apenas 1,3 millones por ICIO y 1,7 por licencias). Muy lejos de los prácticamente 11,2 millones de derechos reconocidos netos con que concluyó el 2007: tanto como un 72,6%.

Eso es lo que caerán los ingresos este año con respecto a los albores de la crisis, de confirmarse unas expectativas municipales que rebajan en 300.000 euros las del 2017. Porque, con la liquidación de ese ejercicio todavía pendiente de cerrar, el Concello estima que los derechos que le habrá generado el sector rondarán los tres millones, el 90 % de lo previsto. A finales de septiembre estaban todavía un millón por debajo de lo esperado.

La caída de ingresos desde el estallido de la crisis y de la burbuja inmobiliaria ha sido notable, pero también fluctuante. Seguramente porque en Santiago, concretamente en ese sector, se notó más tarde al haber varios polígonos residenciales entonces en marcha. Y muy probablemente también por los resultados de las inspecciones fiscales.

El caso es que, aunque con un descenso del 15 %, el 2008 todavía generó derechos para la hacienda municipal por casi 9,5 millones. La caída fuerte comenzó en el 2009 y se agudizó en el 2010. Pero los dos ejercicios posteriores habrían de dar un importante respiro a las arcas públicas. De caer a los 3,7 millones en el 2010, un año después se superaban los 6,2 millones, e incluso los 6,8 en el 2012, lejos de los buenos tiempos, pero remontando. Las inspecciones fiscales seguían su curso y, aunque con más lentitud de lo esperado, comenzaba la regularización del polígono del Tambre, y el de Costa Vella se seguía desarrollando. Y las licencias no solo se requieren para edificación de nueva planta, sino también para rehabilitaciones, ampliaciones y restauraciones. El ICIO generó entonces todavía más de dos millones y las licencias, casi 4,7.

El pinchazo del 2013

El 2013 fue, sin embargo, un año de pinchazo. Los ingresos no cubrieron ni el 40 % de las expectativas: los optimistas seis millones que se habían presupuestado se concretaron en menos de 2,4. El gobierno municipal, entonces el PP, había de manejar, no obstante, una previsión de cuatro millones para el año siguiente. Y los ingresos estuvieron 55.000 euros por encima, lo que lo animó a incrementar prácticamente en medio millón las expectativas para el 2015, hasta los 4,45 millones. Pero las previsiones pincharon de nuevo y la recaudación se quedó en el 65 % (2,9 millones).

Desde ahí, ya con Compostela Aberta al frente de la gestión municipal, cada ejercicio supuso una nueva reducción de las expectativas de ingresos. Y las del 2018 tiran de nuevo a la baja porque, aunque haya la percepción de que algo se empieza a mover, «a nivel de ingresos non se está vendo repunte» de momento, afirma la concejala delegada de Facenda, María Rozas.

Los impuestos del sector pasaron de representar el 10 % del presupuesto municipal al 2,6

En el 2007 el Concello no solo alcanzaba los 11,2 millones de derechos tributarios por el ICIO y las licencias de obra, sino que esa cifra estaba un 9,6 % por encima de la previsión presupuestaria. Pero aquellos eran otros tiempos para el sector. Y también para las Administraciones públicas, que no sabían todavía lo que era apretarse el cinturón, reducir gasto corriente, limitar considerablemente -cuando no obviar- el recurso a la deuda financiera y minimizar las inversiones.

Aparte de tener que encajar la merma de recursos provenientes de otras Administraciones, el Concello se tuvo que enfrentar también a la que supuso para sus arcas la crisis del sector del ladrillo, una fuente de financiación nada deseñable hasta entonces. De hecho, los casi 11,2 millones que obtuvo del sector en el 2007, ya fuese por la actividad propia del ejercicio o por el resultado de las inspecciones fiscales, financiaron prácticamente el 10 % del presupuesto de aquel año, que rozó los 115 millones de euros. En el 2016, el último ejercicio con liquidación aprobada, los derechos generados por la actividad en ese sector supusieron el 2,65 % de los 99,4 millones del presupuesto municipal.

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Los ingresos del Concello por licencias y obras están un 72 % por debajo del 2007