La deuda bancaria del Concello bajó un 33 % en los últimos cinco años

El 2013 concluyó con 52,7 millones y el presupuesto actual prevé dejarla en menos de 35


santiago / la voz

El Ayuntamiento recurrirá de nuevo a la deuda bancaria para financiar parte de las inversiones de este año. En concreto, para hacer frente a 3,6 millones de los 10 que el presupuesto destina a obras y equipamientos. Ese crédito, de igual cuantía que el solicitado el año pasado, elevará la deuda ligeramente por encima de los 40 millones, aunque bajará de los 35 a final de año, tras amortizar 5,4 durante el ejercicio, lo que situará el nivel de endeudamiento un 33 % por debajo del 2013. Aquel ejercicio había concluido con una deuda viva de 52,7 millones.

Inicialmente el 2018 se cerrará con una deuda municipal un 3,4 % superior al 2017, según el presupuesto, aunque solo sobre el papel, porque las obligaciones bancarias de Raxoi estarían a fin de año en los 29,95 millones. La razón de esa diferencia radica en el crédito de 4,9 millones que le ha concedido el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad para el programa Smartiago y que ha de recogerse presupuestariamente como deuda, aunque en el fondo se trata de un préstamo sin intereses convertible en subvención (fondos Feder) cuando se justifique su inversión.

La normativa ministerial obliga a contemplar esa aportación no solo como deuda, sino a contabilizar ya la totalidad de la inversión que recibirá el Smartiago en varios años, cuando al 2018 solo tiene asignados unos 600.000 euros, según la concejala de Facenda, María Rozas. Si no se tuviese en cuenta ese crédito del ministerio, el nivel de endeudamiento no solo no subiría ese 3,4 %, sino que bajaría un 11,23 % sobre el 2017 y supondría poco más del 39 % del límite de endeudamiento que marca la ley para las Administraciones locales, que se fija en el 75 % de los ingresos corrientes. Con el aporte para el Smartiago supone el 44,2 %. «Cando chegamos nós estaba algo por riba do 50 %», dice Rozas.

Detrás de esa contención de la carga financiera esta la paulatina reducción del recurso a los préstamos bancarios en este período, lejos de los que sustentaron parte de la inversión local antes de la crisis. Se trata de suscribir créditos «sostibles no tempo» y que no carguen de «forma excesiva» las cuentas, afirma Rozas, quien asimismo destaca la apuesta por la reformulación del recurso habitual a la deuda bancaria por otros «máis vantaxosos» y libres de intereses, como el suscrito en los dos últimos años por un millón total con el Plan Único de la Diputación y el de 1,5 millones del 2017 con el IDAE para mejoras en la iluminación pública.

También ha incidido en esa contención la obligatoriedad desde el 2012 de dedicar parte del superávit presupuestario a adelantar la amortización de créditos. La otra parte va para inversiones, siempre que la gestión económica cumpla determinados criterios. De no ser así ha de dedicarse en su totalidad a rebajar deuda. De momento, el gobierno de Compostela Aberta no se ha visto en ese caso y ha repartido ese supéravit, porque además de querer reforzar la inversión también entiende que los municipios deben tener autonomía para decidir a qué lo dedican. Aun así, entre el 2016 y el 2017 destinó más de 5,4 millones de superávit a aligerar esa carga financiera, además de hacer frente a las amortizaciones estipuladas por los propios créditos.

Rozas achaca a la falta de personal el retraso en el pago a proveedores

Falta de personal. Así justifica el gobierno local las fluctuaciones que viene mostrando el Concello con la media de pago a proveedores. Fijada en 30 días de tope, el ayuntamiento lo superó en 4,4 jornadas en el último informe de Hacienda, aunque no siempre es así. En otros se ha mantenido por debajo. Esas fluctuaciones obedecen, según Rozas, a la falta de personal que aqueja al Ayuntamiento. «Non é un problema de liquidez; Santiago non ten problema de liquidez para pagar as facturas, non de forma habitual, pero si de falta de persoal para facer o labor administrativo», expone la edila de Economía e Facenda. Y se nota expresamente en los meses con menos efectivos, aduce. De hecho, «todos os veráns se incrementa» la media porque «hai pouco persoal para tramitar». Pero no se trata solo de escasez de efectivos en el área económica, sino en los demás departamentos, por donde han de pasar antes las facturas para su comprobación. En ocasiones también hay casos en los que esa tramitación se complica, pero el hecho de superar el límite «non é por un problema de liquidez». «Na maior parte dos casos non o é», concluye Rozas.

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