Los parques del lago y de A Balea, dos secretos aún por descubrir en el Gaiás

Margarita Mosteiro Miguel
marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

La balsa de decantación es ahora un espacio hermoso con flora y fauna salvajes

29 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El monte Gaiás ofrece al visitante algo más que la Cidade da Cultura y el bosque de Galicia. Gran parte de los compostelanos desconocen la impresionante transformación que está experimentando ese entorno, llamado a ser un nuevo pulmón de la capital gallega. Entre sus secretos mejor guardados se encuentra el parque del Lago, que ocupa todo el espacio que hasta hace unos años era una balsa de decantación a la que iban a parar las aguas del monte durante las excavaciones realizadas para construir las edificaciones del complejo diseñado por Eisenman. Este espacio inhóspito y de escaso atractivo emerge ahora como uno de los rincones más hermosos y relajantes del Gaiás, un lago rodeado de sauces, con flora y patos salvajes.

El cambio radical es consecuencia del proyecto de recuperación medioambiental dirigido por la arquitecta Isabel Aguirre, de la Escola Galega da Paisaxe da Fundación Juana de Vega, y ejecutado y financiado por la Xunta, a través de la Fundación de la Cidade da Cultura.

El parque del Lago, que es el tercer espacio verde del Gaiás, junto al Bosque de Galicia y al Xardín Literario, tiene una extensión de unos 51.163 metros cuadrados. Este entorno está situado en la ladera del monte, en la zona más próxima al lugar de Viso. Esta área verde cuenta con un lago de 4.783 metros cuadrados, rodeado de una plataforma de madera que permite a los visitantes gozar de un paisaje natural prácticamente desconocido, donde el silencio permite escuchar el canto de las aves. En la plataforma hay varios conjuntos de bancos, y dispone de iluminación con cintas led de bajo consumo, que ofrece una luz tenue lo que contribuye a limitar la contaminación lumínica.