Galicia revisa su historia a través de la figura «integradora» de Albor

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

Mariano Rajoy le entrega mañana al expresidente de la Xunta la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo

15 sep 2017 . Actualizado a las 15:41 h.

El pazo de Fonseca de la Universidade de Santiago acoge desde esta mañana el simposio en torno a la figura de Gerardo Fernández Albor (Santiago, 1917), primer presidente de la Xunta entre 1982 y 1987. La jornada tendrá continuidad mañana con un acto en el Gaiás en el que sí se espera la presencia del presidente de honor del PPdeG, del que personalidades y estudiosos coincidieron en ensalzar su figura «integradora». El primero en aportar su visión sobre Albor y el galleguismo durante el siglo XX fue el el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares, cuyas palabras en clave histórica dieron paso a una tertulia en la que se fueron desgranando los diferentes perfiles que desarrolló el presidente a lo largo de su vida, con especial incidencia en su vocación médica, que propició la fundación del hospital La Rosaleda en Santiago y que marcó a toda una generación de la medicina gallega, cuestión que se abordó en otra mesa redonda moderada por Manuel Sánchez Salorio, catedrático emérito de la USC

Albor recibió un buen aluvión de elogios. El conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, calificó al expresidente como un «espectador privilexiado» de acontecimientos únicos a nivel autonómico, nacional y europeo, y destacó su «respecto e tolerancia» en toda circunstancia. El delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, reflejó que Albor puso en valor su generosidad personal y política, y su disposición permanente para «sumar», y recomendó la lectura de sus discursos, que siguen vigentes y son «necesarios». Además, estuvo presente el alcalde de Compostela, Martiño Noriega, que admitió sentirse honrado por poder compartir un acto con un «picheleiro e compostelán» con el que mantiene una distancia «cronolóxica e ideolóxica» pero al que considera como un personaje clave «na historia colectiva» de Galicia, alabanzas a la que sumó el rector de la USC, Juan Viaño. 

El simposio, organizado por el foro de pensamiento y opinión Galicia Milenio bajo la presidencia de Marcelino Agís, continúa mañana. Durante la jornada del sábado, el presidente Mariano Rajoy impondrá a Albor la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo concedida en Consejo de Ministros el pasado mes de junio.

Gerardo Fernández Albor: «Quiero cuidarme y vivir más»

domingos sampedro

A cuatro días vista de cumplir los 100 años, Gerardo Fernández Albor es un hombre recogido en un sillón, con manta sobre las rodillas, que exhibe una memoria tan elástica como las cuerdas del puenting. Lo mismo desciende a narrar pasajes del Madrid que descubrió con su padre en 1936 que asciende con el ceño fruncido a la actualidad del atentado de Barcelona. Reside en Biduído (Ames), a las afueras de Santiago, como un Peter Pan en la isla de Nunca Jamás, pues en el portal de casa cuelga el rótulo de Neverland, que refleja la fascinación de una hija por Michael Jackson. Media docena de libros se apilan en su mesa auxiliar, junto a periódicos y artículos recortados que muestra a su antojo para reforzar sus asertos. «Quiero cuidarme y vivir más», confiesa el expresidente de la Xunta, político, médico y teniente de aviación. El gallego que presidió la comisión de la Eurocámara para la reunificación de Alemania, que le hizo acreedor de la Cruz al Mérito de dicho país, catapultando su foto a la galería de retratos del Bundestag, es ahora una personalidad observada a toda hora por Coco, su perrito. «No quiero quererle más por si me falta un día y me hace sufrir», dice previsor. Su voz es delicada, a veces quebradiza. Repasa descendencia -siete hijos, ocho nietos y trece bisnietos- y confiesa que guarda apetito para «degustar esas cosas ricas que tenemos en Galicia».

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